Lenguaje del corazón

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Por Sandra Burmeister
Escritora, investigadora, docente, cantautora y canal de lenguaje de luz
IG @SburmeisterG

El canto siempre me ha acompañado. Siendo niña, además de mover mi cuello como egipcia, solía jugar con mi voz en habitaciones donde la acústica agrandaba la audición del sonido. A modo de juego, cantaba sin palabras que tuvieran algún significado, lo que hoy podría identificarse como lenguaje ligero.
Durante la cuarentena del año 2020, al tiempo de trabajar en composiciones musicales, comencé a explorar y a investigar sobre el lenguaje ligero, también conocido como lenguaje de luz, lenguaje galáctico, lenguaje del alma o de la conciencia.La naturaleza de este lenguaje está arraigada a la conexión con el corazón y a su sonido. Podría estar relacionado a lo que ocurre con las neuronas del corazón. Este órgano (el corazón) tiene alrededor de cuarenta mil neuritas sensoriales. Y una red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo tal como explica la matemática, investigadora de la conciencia y pianista Annie Marquier.
Asimismo, el geólogo e investigador Gregg Braden, junto al biólogo celular Bruce Lipton, señalan que las neuritas piensan independientemente del cerebro craneal. En la práctica lo que debiera sentirse es una señal de frecuencia entre corazón y mente con emociones como gratitud, compasión, cuidado o aprecio. Son las cuatro palabras que generan la señal óptima, entre corazón y cerebro, conocida como coherencia.
Por otra parte, debido a la vibración, hay instrumentos que ayudarían a conectar con el lenguaje de luz como es el caso del arpa, las campanas, la kalimba, los cuencos, el triángulo, el gong, los crótalos tibetanos o tingshas, esferas chinas, la guitarra clásica y prácticamente todos. En realidad, podría ser cualquier instrumento ejecutado por quien sintonice con el lenguaje ligero.
Este lenguaje se habla, se canta, se dibuja y/o se gesticula con las manos. Se interpreta a través de sonidos, colores, gestos, formas, llaves y códigos. No es un idioma conocido. No comprende de palabras con significados. Podría parecerse a muchas lenguas antiguas como el arameo, tamil, euskera, lituano, farsi, macedonio, hebreo, finés, georgiano, gaélico, lenguas indígenas, entre otras.
Solo por nombrar algunas personas que transmiten lenguaje del alma, menciono a Lilly Wong, quien se refiere al desarrollo del nuevo humano como visionario cósmico. Donalie, quien es enfermera jubilada y habla del lenguaje galáctico como la energía cuántica para la curación en todos los niveles, físico, emocional y mental, inclusive de generaciones pasadas. Elsa Farrus, quien a través de su arte canaliza códigos de luz acompañados de dibujos con cetáceos y mensajes de Alcyone. Lalita Bermejo, quien se comunica con la energía pleyadiana en pos del empoderamiento y la liberación de la conciencia. Carolin Nobles, quien pinta tambores, explora diferentes instrumentos musicales y canta. Marta MC, quien es psicóloga transpersonal y terapeuta energética y usa el lenguaje ligero para sanar, liberar o activar. Marc Jubany, quien habla de transmisiones angelicales. Armonía Violeta, quien trabaja con Registros Akáshicos y genética para el alma. Barbara Canals, quien hace referencia a un método de activación y curación de energía multidimensional. Leo, quien habla de la restauración energética y ayuda a recordar lo que el alma ya sabe. Entre muchos(as) más que lo expresamos.
Este lenguaje se vincula a la gratitud, amor, pureza y benevolencia del corazón. Su voluntad no sintoniza con los pensamientos puesto que no se intelectualiza. Se desconecta en estados de estrés, depresión, angustia u otra patología similar. Aparece desde un impulso sentido en un momento de meditación o al menos de silencio interior, en virtud a la fluidez frecuencial que surge mediante la voz, haciendo de las cuerdas vocales -y todo el aparato fonador-, el instrumento esencial en lo físico. De esa manera se manifiesta la comunión entre corazón, centros energéticos y cuerpo.
Para practicar lenguaje ligero, se debe trascender el pudor, la vergüenza, la sensación de ridículo o temor, por lo mismo, la mente debe estar en pausa. El mecanismo de hacerlo es cerrar los ojos y tocar la zona donde habita el corazón haciendo un viaje consciente hacia ese lugar en particular. La buena noticia es que tú también puedes hacerlo.
Te invito a conectar y dejar fluir la energía amorosa, creadora y liberadora.