Por Boris Gálvez Llantén
Director Instituto Prana Kine, Viña del Mar.
Autor de “La danza del águila: mensajes de un dietero” y «La madre serpiente de la selva»

Como chilenos buscamos y buscamos respuestas de nuestra existencia, de nuestra realidad. Cada día más personas se acercan al yoga, la acupuntura, la meditación, terapias alternativas, etcétera, tratando de encontrar un camino que pueda ayudar a canalizar los tiempos en que vivimos.
Distintas doctrinas, visiones y filosofías llegan a nuestro país con fines espirituales, comerciales, por una necesidad social, o por un cambio de paradigma.
Por años hemos leído a budistas, vedas, chinos sobre cómo podemos conectarnos con nuestro cuerpo, mente, emociones, cosmos…con la vida, ya que al parecer tenemos un verdadero vacío de nuestro linaje espiritual.
Si pensamos en nuestros linajes espirituales como chilenos éstos son indígenas mapuches, aymaras, selknam… Surge la pregunta ¿por qué no podemos conectarnos con dichos linajes? Todo parece mostrarnos que la cultura en la que vivimos (occidental) no nos satisface o no tiene las respuestas que necesitamos. Entonces, ¿cómo podemos acercarnos a nuestros verdaderos linajes espirituales?
Si hemos nacido en Chile, creo que es nuestro deber comenzar a estudiar y recordar a los “dueños”-“espíritus” que nos han visto nacer, y que nos verán desarrollarnos y morir. ¿Cómo? Por ejemplo, acercándonos al Apu, río, roquerío o playa más cercana de donde vivamos. Estos entes han estado por años en dicho lugar y nos han cobijado silenciosos y presentes con su energía “invisible”.
Es muy posible que ni nos fijemos en ese cerro que nos mira todos los días, o ese mar que suena cuando pasamos por la playa, ¿y por qué no lo hacemos? Quizá sea porque no tenemos ni nos enseñan esa culturalidad–religiosidad de entender y ver que todo tiene una energía o más bien dicho ¡todo tiene un espíritu! Por ende todo lo que está a nuestro alrededor está completamente vivo y es uno de nuestros llamados a poder reconectarnos con ellos.

Mi encuentro con un machi
Me demoré 6 años en poder escuchar algunas de estas palabras de un curandero chileno, de un machi. Y me di cuenta que la visión y perspectiva que tienen los mapuches es muy parecida a la de pueblos como los shuar, qeros, shipibos, chinos, ayurvédicos, lakotas. Por lo cual me sorprendió que estuve  6 años buscando afuera lo que estaba en las entrañas de mi país.
Una mezcla entre cuestionamiento, intriga, compasión, trascendencia bañó mi cerebro y corazón al darme cuenta que la religiosidad mapuche es una de las más completas y elocuentes. Todo lo que nos han dicho de la religión, al parecer sólo tiene una parte de la historia. Quizás es la historia que nos quisieron vender y enseñar, ya que si vamos hacia la profundidad, todos los “grandes maestros” han sido visionarios al rescatar la importancia de la naturaleza en el ámbito espiritual, y desde ahí poder generar una visión clara de la vida, el cosmos y nuestra implicancia entre ellos.
Pero, ¿por qué no lo sabemos?, ¿qué pasó en el camino?, ¿por qué no nos conectamos con los dueños-espíritus de la naturaleza?, ¿en que dimensión psíquica estamos viviendo?, ¿será distinta a aquellos que viven conectados con los ritmos de la naturaleza?, ¿tendremos que nacer de nuevo para poder alinear nuestra visión y vida?, ¿será ésa la gran causa de la enfermedad que nos afecta hoy en día en nuestras sociedades?, me lo pregunto y busco; los invito a preguntarse y buscar.