Por Sybila Oráculo
Médium, Astróloga, periodista, sacerdotisa
www.sybilaoraculo.com

“…La figura de aquel ser (macho cabrío, cerrunnos,) no es más que una persona común y corriente disfrazada de animal…” M. M.

Los humanos hemos representado con máscaras, danzas, teatro, pintura, las fuerzas de la naturaleza desde la noche de los días como un acto mágico y devocional a la simbiótica energía dadora de vida. Hoy, a esto le llamamos reconexión, sanación, ancestrología o nombrado de un montón de maneras. Lo cierto es que existe en todas las civilizaciones y culturas como un acto de conexión.
Noviembre es el mes en que recordamos y conmemoramos las tremendas contribuciones de esta investigadora feminista llamada Margaret Murray, y además una destacada antropóloga y egiptóloga anglo india.
Inicialmente se inundó con pasión en la investigación sobre folklore y paganismo europeo, incluso grupos neopaganos la nombran, mediáticamente, como la “abuela de la Wicca”.
Su libro más popular, “El Dios de los Brujos”, publicado a principios del siglo XX dejó un precedente. Un antes y un después, respecto de la visión sobre el paganismo. En sus textos encontramos testimonios que nos habla de las prácticas de las brujas, conjuros y oraciones con una detallada investigación sobre sus nombres, lugares y variantes.
Murray nació el 13 de julio de 1863 en Calcuta, India. Sus primeros oficios fueron como trabajadora social y enfermera. En 1894 se traslada a Londres para iniciar estudios de egiptología, haciéndose parte de un grupo de eruditos de la egiptología. Fue cercana a uno de los egiptólogos más populares de la historia, William Flinders Petrie.

Los dogmáticos
Lamentablemente, por mucho tiempo el cristianismo y luego el catolicismo, como secta fundamentalista, se preocuparon por hacer desaparecer los vestigios y toda posible evidencia de lo que ellos denominaron: el culto a la brujería. Que no era otra cosa que las antiguas prácticas paganas de ciclos de la Tierra, donde la presencia de una energía masculina, el Dios, se equilibraba a otra energía femenina, la Diosa; algo tan vital y trascendental, independiente de la libertad sexual entre parejas sea del mismo sexo o no.
Las investigaciones serias sobre brujería habían sido muy poco sistemáticas y profundas hasta que ella se preocupó de investigar, puesto que casi todo se centraba en la caza de brujas y aquello ocurrido en el Medioevo, con datos vagos y más prejuicios que historia y sabiduría con contenido.
Una pluma, legible y didáctica, apta para todo tipo de público, hizo que muchas personas dejaran de temer y comprendieran, que ciertas prácticas trataban de canalizar ciclos de la Tierra y el Cosmos. Comenzaron a alfabetizarse de esta medicina eliminando así una tropa de prejuicios en torno de la brujería como parte de un gran conglomerado de imaginería sobre demonios y señores del mal; y cada uno verá cómo es que este mal existe en el planeta. No le debemos achacar la malignidad a un sistema de creencia como raíz purista, es decir, ¿lo que llaman mal o malignidad proviene acaso del paganismo?
Enfatizar que para todo aquel que se interese por la brujería, el culto a la Diosa, los orígenes del chamanismo, la conexión con la Tierra y sobre todo aquellos que trabajan con los animales de poder, los libros escritos por Murray, son lectura básica y fundamental.
Fue una mujer perseguida y trataron de desacreditarla; se convirtió en ícono feminista y tuvo que abrirse paso en la academia profesional dominada por varones. Dijo de ella, F. A. Campagne “… Murray estaba equivocada, pues dio demasiada importancia a la cuestión romántica de la fertilidad…”.
Analizó los procesos legales y tomó nota de los nombres de los supuestos dioses y demonios llegando a raíces semánticas, lingüísticas y de religiones comparadas. Sus métodos para situar, catalogar, comparar, históricamente fueron muy importantes; usando el método científico que igualmente existe en las disciplinas humanistas.
Sabido es que los patriarcas de la iglesia fueron conocedores y se apropiaron de textos y sabiduría antigua para hacer uso de, por ejemplo, técnicas radiestésicas y vibracionales para captar adeptos en cada lugar al que llegaron a colonizar. Por ello en Mesoamérica también encontramos que donde está erigida una iglesia antes había un lugar ceremonial indígena.
Ya en su libro la investigadora señala: “el altar parece haber sido dedicado en un templo tan sacro que el sitio fue reutilizado como templo principal de la nueva fe”.
Indicó que las hadas, elfos, enanos, duendes eran una subcultura real de seres humanos, pero con otras tallas y formas debido a la dieta y que habitaba en secreto las islas británicas, perseguidos junto con las brujas. Indicaba además que eran los supervivientes de una cultura neolítica de pastores; esta cultura habría sobrevivido al igual que el pueblo romaní (e de los gitanos), en la marginalidad, evitando el contacto con la cultura dominante; siendo probablemente una cultura matriarcal.
Como estos temas son poco estudiados pasan a ser parte folklore romántico, pero cuando se investiga en profundidad y se hacen hallazgos importantes, se encubren como el polémico caso del descubrimiento de las sirenas.
Cuando el cristianismo se instala en Britania alrededor del 430 d. c., el paganismo, ya era un hecho, pero logró impactar sobre las clases dominantes, se generaba así un cristianismo de las elites dominantes contra el paganismo de las clases más pobres y analfabetas. Así se instala la visión de un Dios moderno y válido versus uno antiguo, primitivo y grotesco. Sabemos que el cristianismo siempre fue mantenido económicamente por las elites en fuerte alianza mientras los paganos recibieron ayuda de los pueblos normandos.
El combate era contra los brujos. El supuesto diablo o Herne (la variación de cernunnos en Britania) representaron para las tribus europeas una divinidad que evocaba la fecundidad y los saberes ocultos. Mientras unos alzaban el culto a la fecundidad, el dios cristiano enfatizaba la castidad y separación del hombre y la mujer (cura y monja en las devocionales) anulando lo más sagrado de la vida, el ciclo que estamos viviendo en este hemisferio sur y que se conoce como Beltane. La sexualidad y la pasión sagrada y que se inició este 31 de octubre. “…la magia actúa por sí sola, engendra su propia fuerza y no depende de nada exterior, mientras que la religión reconoce un poder que está más allá de sí misma y actúa motivada enteramente por el poder”.
Sabemos que ese miedo que se infundó para adoctrinar fue un acto de interés económico, pero también producto de la conveniencia por no dejar que las huestes de personas experimentaran, entrando en simbiosis con la naturaleza, su propia corporalidad y poder interno. “…los inquisidores y otros cronistas dicen que las ‘brujas’ tenían gran cuidado en hacer que sus hijos fueran recibidos por el dios y educados en las normas y prácticas de la religión pagana. Semejante actitud mental no habría causado más que elogios si los padres hubiesen sido de la misma religión que los cronistas y jueces, pero como los padres pertenecían a otra fe, su acción al respecto era considerada esencialmente perversa…”.
Me causa un impactante asombro cómo hoy “la tortilla” se da una gigante vuelta, cíclica, histórica y gran parte de la comunidad desea ser bautizada por la bendición del Dios, la Diosa Madre, Tierra, Gaia o Gea, es decir, la naturaleza divina e igualitaria de todos los reinos de la Tierra. Sin embargo, existe el mismo peligro que antaño atrapó a una secta y religión: hacer de esto una moda, una conveniente praxis para estar okey a los tiempos, con la divinidad que reina y vayamos a repetir vicios antiguos.
Para que estas bendiciones y ritos de paso sean posibles, se les pide a los padres que sean consecuentes con la vida que llevan si verdaderamente anhelan ritualizar los cambios, no sólo sabiendo lo que hacen, sino que sintiendo lo que hacen. Por ejemplo, cuiden la naturaleza, sean responsables con el ecosistema y eduquen a sus hijos en tolerancia, respeto y libertad para su desarrollo. Dejo esta reflexión para que cada uno medite, sobre todo en tiempos de emergencia eco sustentable más vigente que nunca.