Por Javier García F.
Publicista, Emprendedor social
Socio Fundador de ÜÑÜ. Diseño Chilote Sostenido

El mundo está cambiando y el que no lo ve, es ciego, o definitivamente no quiere mover un dedo.
Hoy, nos estamos llenando de conceptos nuevos, la economía circular, los ODS, la innovación social, la bioeconomía, etc., etc.; conceptos que  vienen a pavimentar el camino del cambio, ¿qué significan realmente estos conceptos para poder llevarlos a la práctica y sacarlos del ámbito abstracto?
Se podría buscar en google o preguntar a «expertos», pero lo que más me gusta es una frase que lo engloba todo: “ya no basta con ser sostenible, sino que hay que ser regenerativo”. Y es esa premisa la que queremos materializar con ÜÑÜ y sus procesos anuales de reforestación en Chiloé.
Comprendimos que ya no basta con ser limpio, respetuoso, ordenado y consciente del medio ambiente. Estamos frente a un desafío más profundo que es regenerar lo que consumimos, regenerar lo que respiramos, regenerar lo que usamos, regenerar el planeta que dejamos.
Hace unas semanas atrás, específicamente el 13 de Julio, plantamos en la isla Chiloé, 1.500 árboles nativos a lo largo de camino, en espacios comunitarios, reunimos decenas de personas, muchas familias con niños pequeños, cuyo objetivo era poder materializar, que se viviera la experiencia concreta de unir a las personas y al medio ambiente en modelos virtuosos y positivos; combatir el cambio climático; disminuir el calentamiento global; sembrar en los niños la cultura de una especie que crece en equilibrio con el planeta; aportar en personas más conectadas y conscientes.
Personalmente lo sentí como un tremendo logro, lleno de emoción y de sentido familiar que unió a personas y empresas en torno a estas ideas. Entre todos, logramos plantar estos árboles nativos, ensuciándonos las manos, acarreando los arboles, sorteando la lluvia, el frío, las inclemencias de la isla. Pero protegidos por un sentimiento más fuerte, el de aprender y enseñar.
Fue una experiencia reveladora ver a las personas haciendo este tipo de actividades, viendo cómo en sus rostros se reflejaba una energía nueva, limpia, clara, me atrevería a decir ¡transformadora!
Sin embargo, ver el éxito de nuestra reforestación (200 personas y 1.500 árboles), nos empuja consciente e inconscientemente a buscar otros desafíos.
Si bien, sabemos que nuestro impacto es real, medible y positivo, sentimos que podemos aún dar un paso más grande, que el cambio debe ser más profundo y que debemos predicar desde el ejemplo. Ya no basta con ser sostenible, hay que ser regenerativo.
Por eso, decidimos medir nuestra huella de carbono del 2019 y llevarla a cero a través de la plantación de árboles, queremos concretamente mitigar nuestra propia huella, e ir más allátambién queremos dejar nuestra huella en positivo. Esto significa, que plantaremos más de lo que debemos. Más arboles que los que se necesitan para dejarnos en cero. Más y más y más, para dejar más, y más y más.
Este es un compromiso que tomamos por nosotros, por los que nos rodean y por los que seguirán aquí cuando no estemos. Creo que de esta forma es  el único camino para contagiar y mover a nuestra especie.
Espero que este ímpetu se viralice y sea contagioso, aún no lo es, por eso me quedo con esta frase: ser sostenibles y regenerativos.