Desde España
Laura Trillo, Terapeuta felina /www.terapiafelina.com

Muchas veces observamos en nuestros gatos cambios de comportamiento algo bruscos, y tendemos a pensar ¿son bipolares o están directamente locos? Pero la mayoría de las veces resulta que no estamos entendiendo ¡nada! . Ocurre que estos cambios de temperamento tan repentinos no vienen solos, sino con algunas señales corporales previas, pero que no fuimos capaces de observar, o bien, a veces, realmente le ha pasado algo y se ha asustado.

¿Cómo identificar qué le pasa que cambió de ánimo? Acá les mostraré algunas de las situaciones más comunes:

¿Por qué cuando le estoy acariciando me muerde? 

-Esta situación es muy habitual. Resulta que no nos damos cuenta de lo abusivos e invasivos que somos en nuestra relación con nuestros gatos. Antes de morderte, ha empezado a mover el rabo, señal de que está nervioso, molesto, pero seguimos acariciándole, y puede que ponga las orejas hacia atrás, en señal de defensa hasta que finalmente…nos muerde. Antes, ya has visto, que te ha estado avisando que empezaba a sentirse incómodo. Es importante saber que, por lo general, ellos no necesitan tanto contacto y prefieren estar tumbados encima de ti sin que les agobies. Las caricias las necesitamos nosotros, y de esta manera también transmitimos al gato nuestro estado de ánimo y cierta «basurilla energética», y en ese caso, ocurre que en ocasiones no quieren que esa energía les afecte.

Yo siempre digo, si tu gato acepta 5 caricias y luego muerde, entonces dale sólo 3. No llegues al momento en que él tiene que sentirse molesto. Gracias a esto, puedes aprender a ser menos invasivo en tu vida cotidiana, y darte cuenta, por ejemplo, que puedes llegar a ser muy demandante y asfixias un poco a la gente que tienes cerca. Puedes aprender respeto, responsabilidad, y disfrutar simplemente de una compañía, e incluso de la soledad, sin necesidad de llegar a un contacto invasivo.

Viene a pedirme mimos y cuando se los doy, ¡me muerde! ¡Traidor!
-Los gatos necesitan dejar sus feromonas a diario en su entorno, y también en las personas con las que vive. Normalmente, los gatos que confían en ti y quieren tener una buena relación contigo vienen a marcarnos: vienen de frente, con el rabo en vertical, se rozan con nosotros, dejando su olor e impregnándose del nuestro, formando así un olor de grupo que le aporta seguridad. Mientras, nosotros interpretamos que el gato nos ama y que quiere que lo hagamos nuestro, así que tendemos a acariciarle de nuevo en exceso e incluso a agarrarlo entre nuestros brazos. Pero él gato sólo viene a marcarte, entonces se estresa y muerde, o se asusta, bufa y sale corriendo. ¿No venía buscando mimos? Pues parece que no.

Intenta dejar que se roce contigo, que te marque, que se quede agusto con eso, y no intervengas demasiado. Puedes acariciarle un poco pero si ves que está molesto o nervioso, deja que haga el marcaje necesario para sentirse tranquilo. Es un momento muy importante para ellos, sobre todo cuando están estresados.

Animales-enojados-1Se tumba delante de mi enseñándome la barriga para que se la rasque, pero cuando lo hago, ¡me muerde!
-¡Pues claro!, porque no te está pidiendo que le rasques la barriga.  En situaciones de confianza, es una provocación al juego, y el juego se basa en cazar. Si tu mano entra en la «zona peligrosa» que él te está mostrando provocativamente, ten por seguro que sus garras te van a atrapar como harían con otro gato con el que juegan o con una presa. Así que no te está pidiendo mimos, te está pidiendo que juegues con él, te avisa que está activo. Necesitan jugar y distraerse. Si le pones la mano ahí para que juegue con ella, jugará (cuando la misma situación para ti es rascarle la barriga). Por supuesto que sí hay momentos en que vienen a pedirte que le rasques la barriga, pero estos gatos no muerden. Tampoco hay que confundir la posición boca arriba con la actitud defensiva, que ocurre en una situación totalmente distinta, porque implica miedo y tensión.

Mi gato está tan tranquilo y de repente sale corriendo como loco
-Esto suele ocurrir más en gatos jóvenes y/o muy activos. Tiene varias explicaciones, la más común es que tienen energía acumulada y necesitan descargarla un poco, así que corren, saltan y a veces parece que se suben al techo. En gatos muy jóvenes es normal, pero hay que tener en cuenta que si tiene tanta energía acumulada, podemos llamarlo estrés, y quizás el gato no tiene suficientes estímulos ni posibilidad de juego que le ayude a mantener un equilibrio.

Dentro de una situación de estrés, también podemos observar que el gato, tras salir corriendo, se para y se lame compulsivamente durante unos segundos, su pelaje parece que tiembla, sacuden la cabeza, se rascan… Esto son síntomas de estrés, y los motivos pueden ser innumerables. Depende de si el gato está asustado, o simplemente corre y juega con todo, si tira objetos al suelo porque está aburrido, etc., podemos intentar averiguar por qué está tan sensible, qué puede estar molestándole. Incluso puede deberse a un dolor: está tumbado, siente un dolor agudo y sale corriendo asustado, se lame en la zona.

Mi gato está muy tranquilo y de repente, se sobresalta con cualquier cosa, pero yo no percibo nada en el ambiente.

-Debemos descartar un posible dolor o molestia física. Sobre todo si el gato de por sí no es miedoso en general. Además, si está asustado y nosotros no percibimos nada, hay que tener en cuenta que los gatos están conectados con otras dimensiones y notan, detectan y ven todo tipo de energías que nosotros no, y a veces, esas energías le asustan o le molestan. Fíjate en su entorno, en lo que pasaba cuando se asustó tan de repente, cómo era su lenguaje corporal antes, durante, y después para entender qué ha podido pasar, incluso si se lame una zona en concreto que le pueda doler. Obsérvale, verás que siempre hay un motivo, aunque tú no lo veas.

Pues ya ves, ¡tu gato no está loco! Con una mayor comprensión de su comportamiento, mejorarás vuestra relación, evitarás situaciones que le incomodan, le darás más confianza y armonía, y además podrás aprender mucho sobre ti y tu propio comportamiento.