Por Marcela Jofré Hraste
Historiadora de Arte, artista visual, terapeuta energética

Tras la gran destrucción de Tiamat provocada por las fuerzas invasoras lideradas por el príncipe Lucifer/ENKi en la llamada Guerra de los Titanes, aún se respiraba esperanza. El príncipe Ninurta aunque derrotado por su hermano, pero muy preocupado por la creación de su madre, decidió permanecer un tiempo, aprovechando el cese al fuego y tregua temporal que se produjo tras el cataclismo. Constató los daños  y se dio cuenta que Terra aun latía, su atmósfera se mantenía, permitiendo la vida de superficie, pero, su tamaño y formación habían cambiado por completo. Nuevas tierras se alzaban imponentes, y fue en ellas donde el príncipe Enlil/ NInurta y sus aliados sobrevivientes, (los fundadores originales Vulcanos (Titanesas) y Khans e inclusive un grupo de Humanos Originales Namlú’u) salieron de sus refugios intraterrenos y decidieron restaurar la antigua gloria de la que había sido una maravillosa Biblioteca Viviente en este sector de la galaxia.

A través de los corredores de tiempo, volvieron a reinsertar magníficas civilizaciones que habían existido en la Terra original y es en esta etapa donde las Titanesas crearon a los monos y simios que contenían sus propios genes, el Homo Neanderthalensis, el Homo Erectus (más alto que el hombre actual), y también a una raza híbrida mamífera reptil del tipo humanoide que conviviría pacíficamente junto con las otras nuevas creaciones. (Esto me hace recordar los variados encuentros a lo largo de la historia de personas que hacen mención a una raza reptil que dice ser aborigen del planeta y que dista mucho de las otras razas del tipo reptiliano que han sido agresivas y trabajan para el gobierno secreto).
Por su parte, Enki comenzó sus propios experimentos para crear una raza humana que le sirviera para sus fines de control y poder, y fueran su mano de obra para todo servicio, fue así que no dudó en experimentar con la genética de las maltratadas Namlú’u y mixturarlas con las nuevas especies creadas por los fundadores y la genética de otras razas aliadas que lo apoyaban, comenzara a crear lo que él consideraba su propia creación del Humano.

Esta etapa estaría marcada por la creación de incontables criaturas, que poblarían el continente Atlante, que fue donde él situó sus dominios. Sin embargo, en MU las creaciones de Enki también tuvieron cabida. En ese entonces, Enki ya había creado un primer prototipo humano asexuado, clones que no prosperaron con facilidad, por lo mismo posteriormente creo al Adapa en los laboratorios de Marte para luego introducirlos en Terra: un humano sexuado que podía reproducirse, la primera raza humana de Hombre y Mujer que poblaría Terra, la primera humanidad después del cataclismo.

Recordemos que los humanos primordiales creados por la propia Reina de Orión, eran seres andróginos, por lo tanto la separación en dos géneros fue producto de la intervención de Enki. Los Adapa tenían genética Namlú’u, de Homo Erectus y la de otros seres estelares aliados de él, sobre todo reptiliana y los primeros tenían la piel negra, luego serían introducidas nuevas variaciones que darían por resultados otros tonos de piel. Estos primeros ADAPA de piel oscura, serían utilizados por él para trabajar en las minas de África y Sudamérica, pero estos mismos, bajo la tutela amorosa de los propios fundadores originales, comenzaron en MU a vivir un nuevo periodo de crecimiento y armonía, es por eso que MU era considerado el continente Madre de la nueva Terra.

MU
El continente madre de MU, confundido con el continente de Lemuria, más que un continente fue una gran isla, y una civilización que floreció en el oriente por el mar de la actual India; en el Oeste de lo que es hoy el continente americano y casi llegaba al este de Asia, cubriendo en gran parte lo que hoy conocemos como el océano Pacífico. Es increíble que hasta el día de hoy no sea mencionado en los libros de escuelas, pero por otro lado no sorprende, ya que significaría modificar nuestra historia por completo.
Sin embargo, en el pasado era un referente primordial en las enseñanzas de los pueblos aborígenes. Mu es mencionado en las mitologías de los nativos Australianos, en la de los Polinésicos y en las historias de los Nativos Americanos, que llamaron a este ancestral continente” Kasskara”.
No es de sorprender que tanto el continente Atlante como el de Mu sean mencionados y sean tema de estudio de gran parte de las tradiciones ocultistas que han llegado hasta nosotros y que la elite gobernante tenga mucha conciencia de sus existencias, siendo estudiado y por no decir reverenciado por eruditos como Madame Blavastsky, el profeta durmiente Edgar Cayce, el místico Rudolf Steiner (cuyas enseñanzas marcaron un antecedente para la creación de la educación Waldorf) o parte esencial de las enseñanzas de la Orden de los Rosacruces, particularmente las de la logia de San José, que posteriormente inspirarían a Manly P.Hall masón grado 33 honorario que fue un gran entusiasta de Mu y Atlantis, escribiendo extensivamente, o Sir Francis Bacon que vio en América a la Nueva Atlantis.
No podemos hablar de Mu sin mencionar a James Churchward, quien es probablemente el más famoso escritor sobre este continente, aunque su único error fue llamarle Lemuria, lo cual ha provocado confusión hasta hoy.
Los científicos que siguen la agenda de desinformación desaprueban la idea de que todo un continente se halla hundido por completo bajo el océano, como le ocurrió a Mu, sin embargo este evento catastrófico o una serie de eventos parecen haber comenzado alrededor del 35.000 A.C, de acuerdo con algunos estudios. Los Hopi de Arizona en una de sus leyendas relataban: “Abajo en el fondo de los mares yacen todas las orgullosas ciudades, el vuelo de los Patuwvotas, y los invaluables tesoros corrompidos con maldad…” refiriéndose a la hundida Kasskara.
Para Churchward, Mu era el continente madre, un nuevo paraíso terrestre donde reinó el principio femenino de cooperación y creatividad, produciendo una sociedad virtualmente libre de crímenes o conflictos. La religión de la Diosa Madre fue practicada por todo el continente debido a la influencia de los Fundadores Originales fieles colaboradores de la Diosa de Orión, religión que con el tiempo se expandiría a lo que es hoy Asia Menor y Europa, en lo que es ahora Turquía, Grecia, Chipre y Creta, donde fueron construidos numerosos templos dedicados a la Reina de las Estrellas. El más famoso es el templo de Artemisa en Ephesus, Turquía.
Volviendo a los Murianos, estos eran guiados por Sumas Sacerdotisas y Sacerdotes que en ese entonces vivían bastante aislados de las influencias de las fuerzas invasoras de Enki, y eran guiados por los propios Titanes y Humanos Primordiales que, aunque muy mermados, aún convivían con las nuevas especies humanas, de ahí la naturaleza pacifica de los Murianos que prefirieron vivir en las zonas costeras del continente por sentir un profundo amor por las criaturas marinas. Eran vegetarianos , por lo tanto las criaturas tanto marinas como terrestres no se sentían intimidados o amenazados por ellos por lo que vivían en armonía con la naturaleza y sus criaturas, y aunque debido a la baja de frecuencia que experimento el planeta por la intervención de los invasores y algunos animales comenzaron a ingerir carne y dejaron de responder tan fácilmente a los humanos como lo fue en la edad dorada de Terra, el Muriano aún tenía muy presente su rol como protector de la naturaleza y sus hermanos animales.
Teniendo un desarrollado siquismo y telepatía producto de su genética Namlú’u y de poseer un ADN más activado que el nuestro, lograron llegar a ser bastante multidimensionales y aunque ya en ese entonces la falsa Red había sido puesta para encerrar a Terra de las influencias externas y habían cerrado los portales, las sacerdotisas murianas aún podían en sus cuerpos astrales traspasar la barrera impuesta por los Invasores, pero  no tenían la capacidad que otrora poseían las Namlú’u de poder viajar por el Universo entero con facilidad.
Los Murianos lograron vivir en perfecta armonía con la Madre Naturaleza, sabían cómo curar sus cuerpos usando la librería viviente, creían también en que la mente estaba por sobre la materia y eran adeptos a la manifestación y a diversas técnicas de creación de realidades. Esta tradición sobrevive y algunos claman que en el concepto polinésico del Mana y en varias ceremonias de caminatas por el fuego que se practican por toda la región, esta tradición se ve recreada.

MU fue un continente cosmopolita se podría decir, aun la población humana recién creada era inferior a la gran cantidad de razas extraterrestres que fueron permitidas en ese entonces cuando aún reinaba una especie de tregua entre las fuerzas invasoras y los antiguos Guardianes y Fundadores de Terra que aún permanecían aquí. Pero se logró vivir por miles de años en paz y prosperidad en este continente que logro ser un referente mundial de armonía, pero esta paz no sería eterna, la tregua pronto cesaría y variados acontecimientos llevarían a la destrucción y caída del continente que un día fuera la recreación de la antigua tierra original, Tiamat.