Por Marcela Contreras
Terapeuta holística. Facilitadora Método Integra
Autora Libro «Elijo Amar»

¿Eres de las personas que esperan el momento perfecto para actuar?
Si no sabes a qué me refiero, te doy algunos ejemplos que resultan más común de lo que se quisiera: Personas que esperan que sus hijos sean independientes para tener tranquilidad mental, pasa sentirse relajados; otras esperan que cuando llegue una pareja a sus vidas podrán ser felices; otros, que cuando encuentren un trabajo estable pueden “darse un gustito”.
Te quiero revelar algo, si esperas que llegue “ese momento”, nunca dejarás de esperar, pues rara vez se cumplen las condiciones «perfectas» (determinado por cada uno de acuerdo con sus propias creencias e historias) para comenzar un nuevo ciclo o hacer algo. Por lo general, seremos  nosotros mismos quienes debamos “crear” los momentos.
“Todavía no estoy list@”, es la frase que más he oído de las personas que suelen ser perfeccionistas, que quieren controlar todo y no dejan nada al “azar”.
Podríamos considerar que siempre habrá cansancio, o mal clima o poco espacio para comenzar a hacer ejercicio físico. Siempre habrán muebles incómodos, libros costosos, internet lento, gimnasios lejos de casa y un sin fin de situaciones que nos hacen“evitar” actuar. Si esperamos reunir las condiciones perfectas, probablemente nunca se den…
Pero hay quienes, a pesar de todo, ¡sí actúan! ¿Qué ocurre en esos casos?  Las personas visualizan su estado, aunque imperfecto,  como un espacio lleno de oportunidades de realización.
Si bien es cierto que uno «no debería” lanzarse así nada más a realizar las cosas (aunque yo lo he hecho muchas veces, con óptimos resultados), un mínimo de planeación es muy fácil de lograr, tirar líneas que den espacio a la espontaneidad de los hechos, pues el exceso de planificación conduce a una parálisis, la rigidez.
Piensa que aunque se reunieran las condiciones perfectas que tienes en mente, ¿dónde queda la emoción de enfrentar el desafío? Eso es lo que me sucede a mí cuando se presentan los problemas, lo veo como un desafío y disfruto mucho buscando y aplicando las soluciones, actuando, arriesgando. Créanme, el trayecto es lo más estimulante y «el premio» al final del camino es gratificante.
No hay momento perfecto, la perfección o imperfección para actuar la forjamos nosotros en nuestra mente.
¡Te deseo un octubre lleno de desafíos!