No somos un corcho en el agua

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Por Marcela Contreras
Terapeuta holística / mcterapeuta@gmail.com

Hace unos días me junté con unas amigas y una de ellas nos contó sobre una conversación que había tenido con su pareja. Ante una propuesta de él ella habría respondido: veremos lo que dice la vida. Y él espetó: La vida dirá lo que tú decretes o gestiones, ya que no somos corchos en el agua. ¡Cómo me impactaron esas palabras!  jamás había escuchado una metáfora igual y me quedé  meditando sobre ello.
Más de alguna vez te debes haber preguntado si nuestro destino ya está diseñado o lo vamos creando nosotros según las decisiones que vamos tomando. Yo siempre me lo he preguntado y he llegado a distintas respuestas. Antes creía que el destino estaba escrito, pero hoy pienso muy distinto, para mí cada segundo de nuestra vida se traza según nuestros pensamientos, acciones y decisiones.
En mi camino como terapeuta, he comprobado que las personas que están convencidas de que el destino está trazado y no podemos hacer nada para cambiarlo, son las más propensas a sufrir enfermedades crónicas y convertirse en “víctimas del destino”, lo mismo ocurre con las personas conformistas. En cambio, cuando uno se hace “responsable” de su realidad y su camino, de inmediato se vuelve protagonista y deja de ser espectador de su vida.
Ahora bien, si tenemos la oportunidad de tomar decisiones en cada momento de nuestra vida, es muy importante pensar en las consecuencias -positivas o negativas- de cada una de éstas. Por ejemplo, si no soportas tu trabajo debes decidir buscar otro para renunciar. Si quieres dinero para viajar, debes ahorrar. Si ya no quieres seguir sufriendo por un hombre o una mujer, decide  hacer cambios o terminar la relación.
Para poder determinar nuestro destino debemos flexibilizar nuestra postura, es decir, no poner el foco en lo que nos hacen los otros, sino en que hago yo con mi vida, cambiar nuestro estado mental, reflexionar sobre las tendencias del alma y de esta manera poder librarnos de cometer los mismos errores.
Es importante que comiences a observarte, no a verte. El observar es algo más minucioso, ya que desnudas tu SER para saber quién eres realmente y cómo puedes trabajar para poder determinar el curso que deseas en tu vida. Descubre tus hábitos, fortalezas, debilidades y tendencias, y de esta forma podrás lograr un mejor destino.
Cada uno va construyendo su camino, según las decisiones que va tomando. Tal vez no sólo tenemos un destino escrito, sino varios, pero depende de las decisiones que tomemos, el que nos dirijamos a uno de ellos. La capacidad de decisión existe en todos nosotros y ejercerla nos hace vivir. No importa si en ocasiones cometamos errores, pues es nuestro camino, nuestra vida.