Por Pelusa Vuscovic
Paisajista
líder ecológica de Vichuquén

El paisajismo como concepto nos hace pensar en la naturaleza para luego ver cómo yo estoy inserta en ella. Así, si analizamos el entorno que nos rodea podemos definir varias aristas, una de las cuales nos ubica en las zonas rurales en que nos acercamos un poco más al reino vegetal y otra que nos indica que estamos en la ciudad.

Muchos se familiarizan más con la ciudad, creyendo que sólo eso es paisajismo, y nos encontramos con paisajes «construidos» tales como parques, arboledas, plazas u otras formas más sofisticadas de áreas verdes, pero que en nada se asemeja a la naturaleza silvestre auto-sustentable que existen en ciertos rincones del planeta y que resultan conmovedores.
Entonces viene la interrogante de querer saber ¿hasta qué punto es importante el paisaje o el entorno para cada uno de nosotros?

¿Qué es el paisaje?
Tomando en cuenta lo que nos rodea, el paisaje sería “TODO LO QUE VEMOS”, percibiendo el ambiente desde el pensamiento y las sensaciones de cada individuo. Por ejemplo, podemos sentir sensación de tranquilidad al observar la quietud que se produce en un espejo de agua, o la sensación de calor al estar en un desierto. O ver y sentir a diario lo que significa vivir en las ciudades modernas, o caminar al trabajo entre los árboles del campo.
Somos capaces de percibir, analizar y hasta entender el paisaje que nos acoge a diario y por tanto podemos darnos cuenta que es lo que está bien en nuestro entorno y qué está mal en lo que vemos, pero pocas veces analizamos esto en profundidad y por tanto no sabemos resolver temas ambientales en forma correcta.
Distingamos entre un paisaje natural y uno artificialmente construido, en el primero se desarrolla con su propia dinámica, sin intervención de los humanos; existen ecosistemas que lo hacen permanecer en el tiempo y en el que cohabitan animales y vegetales intercambiando alimento, agua, aire, suelo. Por tanto la vida se desarrolla en una rotación perfecta y permanente.
En el paisaje construido, éste siempre dependerá de la acción humana y del conocimiento ambiental de quienes lo construyen, usando los tres recursos naturales más importantes del planeta: el agua, el suelo y las especies vegetales. Estos recursos deben ser usados permanentemente para lograr mantener vivo esta clase de paisaje.
Si miramos en retrospectiva nuestra historia sobre la relación con la naturaleza que nos fue entregada podemos ver lo bueno y lo malo que hemos hecho. Y si queremos proyectarnos hacia el futuro nos sentimos perdidos para determinar lo que se debiera hacer, lo ambientalmente correcto.
El paisaje planetario natural está muriendo desde ya hace mucho y por otro lado el paisaje construido ha aumentado sustancialmente. Los humanos nos hemos otorgado el derecho de intervenir el medio ambiente sin mayores reparos ni menos en instruirnos acerca de las leyes naturales que rigen el Universo y la dinámica con que éste se sustenta.
Las consecuencias de este accionar nos muestra una larga lista de problemas ambientales sin resolver:
-Tenemos un gran deterioro del paisaje. No solamente se ha destruido gran parte de todo el ambiente natural, tenemos smog en el aire, falta de agua, un efecto invernadero que no tiene buen pronóstico, cambio climático, falta de alimento para grandes grupos humanos, extinción de especies vegetales y animales. Tenemos una pérdida irreparable y paulatina de los recursos naturales. Y pocas son las instituciones o personas que siendo profesionales en este tema tienen real conciencia y conocimiento de la responsabilidad ambiental que pesa sobre sus hombros al pretender hacer paisajismo. Es justamente quienes intervenimos el medio ambiente los que tenemos las herramientas para hacerlo bien. Sin embargo se hace mal…
Hacer paisaje en este siglo ya no es tan solo plantar pasto y una pocas especies vegetales para acompañar la arquitectura o embellecer los entornos para el agrado humano a costa del desgaste de los recursos naturales.
La construcción y desarrollo de un paisaje debiera tener un contenido y un objetivo claro de resolver las deficiencia ambientales del entorno y ser además una herramienta para construir los paisajes más sustentable y sano para la vida.
Hoy es urgente entender que los pocos paisajes naturales se debieran conservar como los bosques, los cuerpos de agua, los mares, los glaciares, las altas cumbres de nieve, las praderas, los humedales, en resumen los pocos ecosistemas terrestres y acuáticos que aún existen. Son estos los únicos elementos de que dispone el planeta para neutralizar la acción de las catástrofes ambientales.
Debemos pensar que somos parte del Todo y así debemos sentirlo en cada minuto de nuestra existencia. No somos los amos del planeta que ordenamos la vida nuestra y del resto de la creación a nuestro antojo separándonos como observadores y creadores. Es este pensamiento egocéntrico el que nos ha guiado en nuestras acciones y ha generado el daño que hoy nos impactan. No existe una fórmula para resolver los grandes problemas medioambientales, son muchas pequeñas acciones correctas las que derivan en grandes soluciones. Para ello es necesario la información, la que no siempre llega espontáneamente a nosotros, más bien hay que buscarla. Somos los paisajistas que trabajamos en el ambiente quienes debemos dar pasos correctos para definir, diseñar, construir y mantener paisajes. Y como profesional del paisaje entiendo esta actividad como la que combina el arte, la ciencia y la técnica y me atrevo a definir ciertos conceptos como bases para un buen resultado al intervenir el ambiente.
-El diseño debe contener elementos coherentes con la demanda ambiental y al mismo tiempo intentar la recuperación del paisaje original. Que sea también coherente con lo que el mandantes desea de acuerdo  con el uso que quieran darle a los espacios. Así debemos definir desde la génesis el ambiente que se quiera lograr que sea lo más sustentable posible y acomodado al uso del espacio disponible. Por tanto la propuesta de paisaje debe estar enfocada en hacer una buena selección de las especies vegetales, conocer de su asociación vegetal con otras especies botánicas, saber de su procedencia geográfica, que puedan desarrollarse en los escenarios de emplazamiento; conocer la condición y calidad del suelo y la calidad del agua para los riegos; generar la red de manejo de las aguas lluvias, pero sobre todo conocer muy bien las especies vegetales.
Entonces colegas paisajistas, jardineros, arquitectos, ingenieros ambientales, va el desafío de hacer nuestro trabajo con más información y más conciencia ambiental, tratando de propender a la conservación del paisaje original, de conocer nuestros árboles nuestras flores para emplazarlos en los jardines.