Por Sergio Ureta
Escritor científico / médico gineco-obstetra

La verdad es que nada de extraño tiene esta interrogante, sólo se trata de desconocimiento. Admito que antes de estudiar la astrología, también pertenecía a este grupo de personas, donde no sólo se encuentran los astrónomos, sino que la mayoría de los científicos con quienes me relaciono hasta hoy.
La respuesta para mí es muy sencilla, pienso que la astrología es un conocimiento ancestral que en la actualidad lo cultivan abiertamente personas que más bien se benefician de esta información, y donde no se aprecian que lo profesen personas de la élite científica.
La astrología es un conocimiento corroborable, no demostrable, por lo que no califica como científico. Sin embargo, lo científico, a pesar de sus leyes demostradas, también han debido ser cambiadas con el pasar del tiempo y las nuevas informaciones. Un ejemplo clásico para comprender esto, es el concepto de gravedad, que para Newton y la física clásica es una fuerza de efecto instantáneo; para Einstein es una propiedad del Universo que viaja a la velocidad de la luz, pero hasta ahora no se sabe ¡qué es la gravedad en su esencia!. La física cuántica, desde mediados del siglo XX intenta explicarla, aún sin resultados.
Por tanto la astrología al no ser científica no requiere de leyes, solo son apreciaciones, que corresponde a investigaciones de las influencias planetarias en el ámbito terrestre (cambios en la naturaleza) en general, y en el ser humano, en particular.
La luna tiene un efecto sobre las aguas terrestres, del mismo modo influye en el ser humano que está compuesto 75% de agua. Esta relación de influencia planetaria en los seres humanos se viene estudiando desde que se estableció la inteligencia. Hay vestigios sumerios, de hace más de 5000 años que lo acreditan. Es sabido, como mencioné en un artículo anterior “Astronomía versus astrología”, que la Santa Inquisición intentó borrar este conocimiento, por lo que astrólogos, como se denominaban a todos quienes estudiaban los astros y las influencias en la Tierra, estratégicamente a mediados del siglo XVIII cambiaron su nominación al de astrónomo, que significa estudioso de todo lo relacionado con los astros entre sí, y, por cierto, desechando la influencia astral en humanos. Información que se perdió para ellos y se ocultó en las llamadas escuelas herméticas.
La astronomía pasó a ser una ciencia, en cambio la astrología persiste como un conocimiento inherente al ser humano. Incluso se han cambiado denominaciones, tal como la palabra planeta, que etimológicamente proviene del griego que significa “errante” por tanto el sol y la luna al ser errantes, serán siempre planetas para la astrología.
Lo mismo que la precesión de los equinoccios, no tiene relevancia para la astrología, porque el 21 de marzo (Equinoccio) para la astrología será el comienzo de Aries, aunque no coincida con esta constelación, pese a ser ésta, una de las mayores críticas de astrónomos, ellos también usan conceptos como Trópico de Capricornio y de Cáncer, que tampoco coinciden con estas constelaciones. Para la astrología son los planetas que giran en torno a la Tierra y que nos influyen. Así la interrogante planteada al comienzo, es del todo evidente, los astrónomos estudian los astros en todo el universo, intentando conocer sus leyes, que son más menos deterministas, en cambio los astrólogos estudian los astros del sistema solar, que por cierto es muy acotado, averiguando sus relaciones respecto de un individuo en particular. Esta es la carta astral, que se realiza al nacer, que tiene como referencia las efemérides geocéntricas, que es la tabla que señala las distintas posiciones planetarias en los distintos horarios y días, apreciado desde la Tierra.
Entonces la astrología estudia los planetas, hasta Plutón, aunque astronómicamente se haya eliminado como planeta del sistema solar, incluyendo el sol, la luna, Ceres, Quirón y otros, que aparentemente se desplazan (errantes) por el cielo.
Hasta antes de los telescopios, no se sabía siquiera que habían otras galaxias, ni que el sistema solar perteneciese a la Vía Láctea, sólo se consideraba que el sistema solar se “movía” alrededor de la Tierra y que las estrellas estaban inmóviles en el firmamento. Sin embargo, la astrología estudió y sigue estudiando estos errantes que giran en torno a nosotros y cómo nos influyen.
Muchos se preguntarán, por ejemplo, qué ocurre con los gemelos idénticos, bueno, pese a tener la misma configuración genética y nacer con la misma influencia astral, serán muy distintos, porque desde el útero tienen diferencias, las que se multiplicarán después de nacidos, y como se ha reiterado, la carta astral es influencia, no es ley, por tanto no es determinista y puede ser modificada de acuerdo con la experiencia personal, los recursos intelectuales, económicos y sociales en que se enfrenten en esta vida.

Extracto del texto “La astrología, una verdad basada en la evidencia”