Su refugio, su mundo está en la Isla de Chiloé; su búsqueda espiritual abocada a los misterios de la energía femenina surge desde Santiago, y hoy con todo el aprendizaje que ha recogido, Mayra (Marcia Fariña Mellafe) ha podido crear y dar a conocer un oráculo propio, diseñado por ella misma y recibido con el corazón batiente hacia las diosas, las abuelas y el andar de la mujer buscadora. 80 cartas circulares ( un guiño a la maestra Vicky Noble) hablan de procesos, dan pistas, orientaciones, guías profundas para hombres y mujeres que desean ir más allá de la comodidad de la quietud.

Hace 20 años vengo trabajando el despertar de la energía femenina. Todo partió como una necesidad personal de sanación, de encontrar un riel. Desde niña tuve rasgos espirituales, pero estuve en un colegio religioso muy estricto y lo pasé súper mal, porque fomentaba lo académico y no el arte y asi viví mucha frustración» nos dice, pero esa misma frustración, como a muchos lectores, la movilizó a buscar…y encontrar.

¿Cómo fuiste conduciendo lo que sentías con respecto a lo femenino?
-Empecé a armar círculos de mujeres sólo con mis amigas, tenía como 19 años. Y,  sin saber qué hacer exactamente nos juntábamos en luna llena y conversábamos de nuestras cosas.

Se suele vincular lo femenino con lo feminista, ¿cómo lograste identificar que no era un discurso feminista?
-También pasé por la rama feminista, pero además lo que me pasó, como a muchas, es que siendo estudiante, estuve muy metida en la política, me apasioné por el rescate de los derechos humanos; tenía un atisbo de ver lo maltratada que estaban las mujeres en distintos aspectos de su vida, y sentí ahí una conexión.

creditos: Eve Cazenave

Mayra en la presentación del oráculo de la energía femenina. créditos: Eve Cazenave

Por un tema de derechos…

-No queriendo que las mujeres fueran tan maltratadas. Vi mucha desigualdad y me fui metiendo ahí, pero me di cuenta que no era lo mío, porque el feminismo castigaba mucho a los hombres, y tenían una vida muy dura, muy crítica y destructiva inclusive.

Te conectas más con una emoción de rabia y frustración al final…
-Claro, es lo que dices, porque me fui dando cuenta que no podía estar haciendo un trabajo que yo sentía que era espiritual, desde la rabia, así es que hice mi retirada. En Chiloé armamos un grupo que partió como feminista, pero terminó siendo femenino, porque todas teníamos un cuento espiritual, y ahi tuve maestras muy potentes, como la argentina Ana Lía Bernardo…

¿Pero cómo llegas a ese camino?IMG_2288

-Hace 20 años atrás me llegó un libro de regalo «El libro de la espiritualidad de las mujeres» de Diane Stein, una mujer gringa muy amiga de la Vicky Noble (creadora del tarot Madre Paz), me hizo sentido y ahí me doy cuenta que esas reuniones que hice de más joven bajo la luna llena tenían un qué, ¡tenían una estructura! Y comprendo también que históricamente, las mujeres habíamos sido sanadoras, pero castradas, perseguidas, y por miedo habíamos recluido esa sabiduría.

Cuando hacías esos primeros ritos bajo la luna llena, ¿inventabas ritos o los iban recogiendo de alguna parte?
-Los inventaba, pero después me di cuenta que los «recordaba». Encendíamos una fogata y por ejemplo escribíamos en un papel todo lo que no nos gustaba de nosotras o de lo que nos pasaba y en el fuego quemábamos el papel. Con el tiempo me di cuenta que muchas de esas mujeres, algunas que son amigas hasta hoy, concluyeron también en el feminismo espiritual. Y es de lo que habla el oráculo también, de poder integrar el masculino, porque con puro Ying estaríamos volando.

¿Cuando empieza a pasar este cambio tenías una vida convencional?
-Fue cuando yo estaba esperando a mi segundo hijo, pero paralelamente estaba haciendo talleres para mujeres también, incluso antes de irme a Chiloé, en Ñuñoa, en una de las primeras casas que se abrían a esto, con una amiga convocamos a un taller con mujeres, y me basé en este libro que te cuento y a raíz de eso creo el curso «Divina femenina». Hacíamos un báculo, cada una decía por qué estaba ahí, y surgió realmente como círculo de mujeres.

¿Era un encuentro de compartir experiencias de mujeres?
-Como yo era tarotista, llevaba las cartas de la Madre Paz y hacíamos rituales como quema en calderos, ejercicios de empoderamiento, donde hablábamos de las virtudes de cada una, y si había luna llena hacíamos ceremonias de auto bendición, lo que era súper potente, después sacábamos una carta del tarot como un consejo. Eso fue como el año 92, 93 recién saliendo de dictadura, lo digo, porque era volver a tener confianza. Desde esas experiencias, me surgió la necesidad de tener más herramientas y tomar más formaciones, entonces me perfecciono en tarot, luego hago un curso de tres años en gemoterapia en Buenos Aires, y luego maestría en reiki.

IMG_2286¿Y en ese minuto vivías en Santiago?
-Con mi familia nos fuimos a Puerto Montt, allá me separé y cuando armé una nueva pareja, me fui a vivir a Chiloé. Después, viviendo allá, empiezo a trabajar en una empresa pesquera muy renombrada (estudió secretariado ejecutivo, inglés, francés y administración de empresas, y ejerció como secretaria ejecutiva trilingue en cargos gerenciales),¡era una locura! Me doy cuenta que mi proyecto de vida no calzaba con lo que estaba haciendo (tenía 39 años). Pero antes de separarme había arrendado un lugar para que fuera mi consulta, ahi meditaba, hacía rituales. Y cuando me fui a Chiloé trabajé como tres años a cuatro años más en esta empresa, pero no me permitía mi espacio y le sugerí a mi pareja arrendar una casa y ver qué pasaba.

¿Para hacer qué?

-Arrendamos una casa verde neón en pleno centro de Castro, y pusimos un cartel: «Reiki, flores de Bach, yoga». No había nada así en ese entonces, ¡y explotó! al punto de renunciar a mi trabajo. Mi jefe me dijo en ese momento que estaba loca, porque nunca iba a ganar lo que ganaba en esa empresa, pero yo sentía que era mi hora y me fui. A ese lugar empezaron a llegar las terapeutas como si estuvieran escondidas de una caza de brujas…, y de ahí se armó un grupo de amigas y armamos el centro de Terapias Ananda. Yo era además profesora de danza árabe. Fue relindo, estuvimos como cuatro años juntas. Una era sicóloga que tenía formación de Flores de Bach, otra era maestra de kundalini yoga, otra de pilates. Después armé la casa Bambú, que funciona hasta hoy.

¿Ellas eran terapeutas de allá?
-No, todas eran de Santiago, de hecho somos parte de un grupo, que se llama «Las Pincoyas», somos 16 mujeres y sólo una de ellas es chilota.

IMG_20151112_110113¿Y qué pasó con la casa bambú?
-Tomó un tenor precioso, nos instalamos (físicamente) al frente del Centro de terapias Ananda, y así nos complementamos, incluso nos derivamos gente, y creo que eso se logró porque estamos trabajando lo femenino y aprendimos a vernos como no-competencia. Esto fue para mí el ejemplo más grande que la madre divina me estaba mostrando, ¡sí se podía conseguir una hermandad! Ahora, Casa bambú se conoce en Castro como un espacio donde se trabaja lo femenino, porque hay danza de la India, flamenco, sicólogas, kundalini yoga, acupuntura y yo desde el oráculo y todo lo de mujer medicina.

¿Cómo?
-Es que hice la formación de doula prenatal, terapeuta menstrual y respiración ovárica (la terapeuta colombiana Sashiva es la creadora de esta terapia). Somos como cinco amigas de distintos países que creamos nuestros propios sistemas de sanación femenino.

IMG_2291 (1024x837)EL ORÁCULO DE LA ENERGÍA FEMENINA

«Un día llegó a Chiloé Isabel Allende y el libro «El cuaderno de Maya», se basa mucho en esa experiencia, compartió mucho en el círculo de mujeres de nosotras, y nos nombra en la novela como «el círculo de las brujas buenas», pero éramos el grupo de ¡Las Pincoyas! Fue un período de puros regalos así. De hecho el oráculo fue la guinda de la torta de muchos procesos. Yo trabajaba con el tarot de la madre paz (había tomado talleres con Vicky Noble en Buenos Aires) y varios otros, porque todos sirven, pero de repente con mi corazón de terapeuta, sentía que me faltaba poder hablar de forma más directa y asertiva para la solución del problema, y le cuento a mi pareja, que es muy intuitivo, y me dice, «lo que tienes que hacer es el tarot para la mujer» . Y le comento que era algo que quería hacer hace años. Y empecé a escribir, pero no me quería basar en las arcanas diosas, y un día mi pareja me dice, «lo que tienes que hacer es un oráculo». Lo encontré súper fuerte, porque era crear una nueva simbología ¡era muy difícil!. Me puse súper resistente, me daba miedo en el fondo, pero con esta inquietud que tenía, al final me abro y me entrego. 


-Yo le decía a Pablo, mi pareja, no me siento preparada, es como sentirse «la elegida», que difícil misión, si uno no es nada, yo soy una antenita no más. Y un día en la noche, estaba durmiendo y me desperté con el impulso de escribir, no sé si entré en un trance, pero empecé a escribir como ocho hojas por los dos lados, lo cerré y me dormí. Pasaron como dos semanas y de repente lo abrí y me sorprendí de los mensajes. Recuerdo que el primer mensaje que escribí fue el de la abuela ancestral, que dice: «aprende a mirar las cosas desde otra perspectiva, haz como el águila que sobrevuela las situaciones…»

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El primer lanzamiento se hizo hace dos años atrás, pero fue más intimo. ahora a fines de octubre se dio a conocer masivamente.

Mayra, ¿pero esa noche que escribiste surgieron arquetipos de mujeres o qué cosa?
-Eran mensajes raros, entre uno y otro no había mucha relación, saltaban de la nada. Después apareció la carta de la mujer sagrada, que es la mujer que se entiende a sí misma y cualquier cosa que le pase es una prueba de ver hasta dónde llega y no ceder a la tentación. Es una carta  que le aparece, por ejemplo, a la mujer que sale con un hombre que no la valora por ejemplo, y el llamado es «suéltalo, si no te valora y no te da el lugar que te corresponde, y no se la juega por ti, suéltalo, porque él no te ve».

Las cartas tienen que ver con energía femenina sólo para mujeres o además puede ser para un hombre?
-No, no, de hecho las cartas se las he leído a un montón de hombres, sólo que les cambio el «ella» por «él». Sin embargo, ahora con mi pareja estamos trabajando el oráculo de la energía masculina, pero es un proyecto, es más lento. En el fondo hay que comprender que el oráculo se refiere al aspecto de nuestra energía femenina, que está en todos.

¿Cuántas cartas son y cómo determinaste el número?
-Son 80. Fue un proceso loco, al principio eran 28, después 32, luego 40 (risas), 60 cartas, de repente quedó en 79 y me fui a Pucón con mi amiga Rockita (Roxana Campos, son del consejo del círculo matríztico, creado hace 13 años) y me dice que estaban dando un documental que me haría mucho sentido, y ahí surgió la última carta. El oráculo está compuestos por 11 estadios o espirales. El primero se refiere a «yo logro verme»; el 2° «tomo conciencia y tomo mi poder», 3° «las sombras que muestro», 4° «las sombras que no mostraría», 5° «la sacerdotisa de la tierra», esta se refiere a la que sabe quién es, conoce sus sombras y empieza a darse cuenta que es estelar, no es sacerdotisa de la tierra y tiene que aprender a anclarse en la tierra, y la espiral 6° «el despertar de la conciencia».

IMG_20151112_110132¿Estos niveles de conciencia que muestra el oráculo los identificas cuando las cartas ya las tenías listas o surgieron en el proceso de elaboración?
-Claro, al final, no me preguntes cómo surgieron así, no hubo un trabajo intelectual, ¡se movían solas!. Ahora, las espirales 7° 8° 9° 10° y 11°, son solo consejos, ¿de quiénes? de los elementos de la tierra, consejos de las abuelas, tu parte más ancestral, después los consejos de diez diosas latinoamericanas, donde además de las 8 abuelas se suman Eva y Lilith como madres primigenias, luego las arcangelinas de los 7 rayos y al final, las 7 maestras ascendidas.

¿Pero tú ibas identificando a las maestras por ejemplo?
-Claro, yo paralelamente las iba estudiando para tener más herramientas, además que siempre estudié metafísica, conocía los arquetipos, y tomando esos arquetipos llegaron los mensajes solos.

¿Y el diseño y los dibujos?
-Los hice yo, primero le iba a pedir a dos amigas que lo ilustraran, pero si el oráculo surgía desde mi energía, me correspondía hacerlas, y un día mi pareja llegó con acuarelas, lápices y block y yo, asesorándome un poco desde internet, me largué a dibujarlas. Fueron tres años de trabajo para elaborarlas.

¿En el libro se explica el significado y sentido de cada carta?
-Claro, claro, aunque creo también que es importante el tema de la formación, porque cuando aparecen las cartas al consultante, una tiene que estar muy resuelta como persona, porque de alguna manera, le habla a las dos, es muy directo, la sanación es circular.

(Valor: $33.000 www.oraculodelaenergiafemenina.cl / oraculodelaenergiafemenina@gmail.com)