Por Marcela Contreras
Terapeuta holística. Facilitadora método Integra
mcterapeuta@gmail.com

Hace unos días tuve una larga conversación con una querida prima, ella está pasando por momentos difíciles y siente dolor por el comportamiento de ciertos familiares muy cercanos. Esta charla me hizo pensar que estamos condicionados a buscar justicia en esta vida y cuando no lo conseguimos sentimos frustración y rabia.
Pero lamentablemente, la justicia no existe, nunca ha existido y jamás existirá… ¿Por qué? Porque la justicia es un mero concepto casi imposible de aplicar. La queremos y cuando  no existe justificamos nuestra infelicidad por su ausencia. Nuestra cultura promete justicia, no obstante, día tras día, siglo tras siglo, la falta de justicia continúa. «Esto no es justo”, es una expresión muy típica.

Reconozcamos comportamientos típicos de “DEMANDA DE JUSTICIA”

• Quejarse por que otros ganan más dinero haciendo lo mismo o menos que tú.
• Molestarse porque las personas que aparecen en televisión, aunque no tengan estudios, ganan mucho dinero.
• Molestarse por que otros cometen siempre infracciones y nunca los multan y tú lo haces una vez y eres multado.
• Pensar que todo el mundo debería ser como tú (porque tú jamás le harías a alguien lo que otros te hacen a ti).
• Sentirse obligado a devolver un favor o esperar que te lo devuelvan.

Existen algunas compensaciones psicológicas que te impulsan a continuar con tus «demandas de justicia» como por ejemplo:

• La injusticia puede hacerte llamar la atención, la compasión y la autocompasión. Esto lo puedes usar para “sostenerte” en vez de hacerte cargo de ti mismo.
• Puedes justificar todo tipo de comportamiento inmoral o ilegal (si él puede hacerlo, es justo que yo también lo haga).
• Te proporciona una excusa estupenda para ser flojo (si él no hace nada, ¿por qué debería hacerlo yo?).
• Puedes manipular a los demás (hijos, cónyuge, etc.), ya que es una forma muy hábil de conseguir lo que quieres.
• Puedes justificar un comportamiento vengativo, diciendo que las cosas tienen que ser justas.

Ahora te dejo algunas estrategias para renunciar a «la demanda de justicia»:

• Confecciona una lista de todo lo que en tu mundo te parece injusto y pregúntate a ti mismo, ¿desaparecerán porque a mí me molestan? Obviamente que la respuesta es no, de esta forma te haces consciente y tu malestar comenzará a desaparecer.
• Empieza a pensar que tu vida emocional es algo que está fuera de lo que haga cualquier otra persona. Esto te librará del dolor que sientes cuando una persona se comporta de una manera distinta a la que tú quisieras.
• Cambia la frase “no es justo” por “es una lástima” o “yo preferiría”. De esta forma, en vez de tratar de que el mundo cambie, empezarás a aceptar la realidad, aunque no necesariamente aprobarla o estar de acuerdo con ella.
• Si te enfocas en ti, en vez de compararte con los demás, te darás cuenta de que no vale la pena molestarte por la falta de equidad y justicia.
La sed de justicia puede llegar a infiltrarse en tus relaciones personales, llegando a compararte con los demás, de esta forma llegamos a frases como: “¿Por qué él puede y yo no?”, ¿Por qué ella es más bonita o más alta? Cada vez que te comparas con cualquier otra persona, caes en el juego de “no es justo” y de esa forma comienza tu frustración. Por tanto, en vez de pensar en que las cosas son injustas, puedes decidir lo que realmente quieres, y trabajar en la forma de lograrlo.

¡¡Feliz junio!!