Por Marcela Contreras
Terapeuta holística. Facilitadora Método Integra
Autora del libro «Elijo Amar»

Nuestra mente se divide en la mente consciente, que es aquella con la cual tomamos decisiones y hacemos cosas todos los días, como por ejemplo, qué vestiremos hoy, también para decidir si cruzar o no la calle, dependiendo del tráfico, también con ella usamos los recuerdos y de esta forma podemos aprender de las experiencias. Y también está la mente más profunda, a la que llamamos subconsciente, que se encarga de ciertas cosas sin que nos demos cuenta, como por ejemplo, cuando dormimos y nos volteamos en la noche para no sentir cansancio, para que nuestros músculos descansen. Es la mente emocional, es aquella que se deja llevar por los gustos, los deseos y el corazón.
Pero más allá de nuestros procesos biológicos, nuestra mente subconsciente o inconsciente, también cumple otras funciones:
• Se encarga de tomar decisiones, que a veces consideramos irracionales, como por ejemplo comprar algo que en realidad no necesitamos.
• Piensa y analiza cosas todo el tiempo, como por ejemplo cuando hablamos con un viejo amigo de experiencias pasadas. Estas conversaciones en sí mismas crean atajos a nuestros recuerdos almacenados en el cerebro y los traen de vuelta mediante nuestra mente subconsciente
• Reacciona ante los estímulos, por ejemplo, cuando alguien sorpresivamente alza la mano como si fuera a pegarte, tú cierras los ojos, al igual que cuando salpica una gran cantidad de agua al parabrisas, en un día de lluvia.
• Tiene ciertas creencias, que quedaron instauradas en el fondo de tu mente, por experiencias que seguramente tuviste de pequeñ@ y que hoy te limitan o te potencian.
• Genera sentimientos, como por ejemplo cuando sentimos un aroma y recordamos a una persona, o también la comida de mamá, etc.
• Produce actitudes, por ejemplo al hacernos sentir placer o dolor. Para evitar el dolor, nos quedamos en una zona de confort y si por ejemplo comer nos da placer, lo haremos de forma inconsciente.
Todo eso es lo que finalmente termina produciendo nuestros resultados. Porque con base en las actitudes, la forma de sentirnos y la manera en que reaccionamos a lo que nos ocurre, es que tomamos los diferentes caminos que nos llevan al éxito, la felicidad y la armonía o al fracaso y la mediocridad.
Nuestra mente ha sido programada desde que somos niños, prácticamente desde que nacemos, por las creencias de nuestros padres, educadores, iglesia, etc. e incluso empieza posiblemente antes de nacer, desde que estábamos en el vientre de nuestras madres, porque ella nos transmite sus emociones.
La misión de tu mente es ayudarte y tratar de impedirte que te sientas mal, que tengas decepciones, que fracases, y que te rompas el corazón.
Y esto te puede mantener dentro de una burbuja, en una zona de confort, lo cual no te permite lograr mejores resultados, ni salir de la rutina para, eventualmente, alcanzar el éxito que deseas.
La buena noticia es que existen métodos para reprogramar nuestra mente, transformar creencias limitantes e incluso eliminar bloqueos y traumas emocionales. Si quieres aprender a utilizar estas técnicas, te invito a vivir una experiencia de transformación holística (mental, emocional, espiritual y física), que se realizará en octubre y noviembre.
Puedes encontrar más información en www.recomenzar.cl
Te deseo un tranquilo ¡junio!