Por Sergio Ureta
Escritor – investigador científico
Médico-obstetra
Autor de los libros “El ser humano una secuela del Big Bang”, “Inteligencia humana”, “Astrología, una verdad basada en la evidencia”

El término ateo proviene del latín athĕus (a = sin y Theus Dios), sin embargo, ha sido modificada a lo largo del tiempo porque Theus se lee Zeus, por tanto en la época del imperio romano, los ateos eran los cristianos que no creían en este dios con imagen de un viejo de barba, sino algo no humano, muy por encima de éste.
Al desaparecer Zeus como divinidad, se denominaron ateos a todos quienes no aceptan el Dios para los creyentes de las distintas religiones.
Hay varias religiones ateas, que no reconocen a un ser supremo y sin embargo no se conocen.
Destacan entre ellas El sintoísmo que es una religión puramente japonesa, donde lo fundamental es el fuerte amor por su tierra, la cual es de generación divina, esto explica que el sintoísmo no tenga seguidores fuera de la isla oriental. El jainismo es una religión de la India del siglo VI antes de Cristo que rechaza todo origen divino, y que solo se debe trabajar la potencialidad humana. No reconoce autoridad ni textos sagrados hinduistas ni sacerdotes brahmanes. Sin embargo, de éste derivó el budismo. El budismo se basa en las enseñanzas de Siddharta Gautama, que es el Buda inicial. Vivió en el noreste de la India en el siglo V a. c., creando una filosofía que profesa un método de entrenamiento espiritual de autocrecimiento, donde un Dios, por su característica inaccesibilidad no es parte de su filosofía. El hinduismo es una religión originaria de la India que se basa en los textos Vedas, que son sagrados. Su Ser supremo o Brahma, no es un ente aparte, sino que es el alma del hombre donde aspira a diluirse cuando se libere del cuerpo y consiga abandonar su karma, por lo que tampoco califica como deidad.

L. Feuerbach, 1804-1872

Ateísmo
Hasta el siglo XVII fueron escasos los testimonios de ateísmo. De hecho decirle ateo a alguien era un insulto. En el siglo XVIII, en especial en la revolución francesa aumentaron en número significativo los autodenominados ateos, porque -según ellos- todo lo que ocurre en la Tierra es de influencia humana y nada tiene que ver una acción divina en estos hechos.
En general, la mayoría de los ateos se diferencian entre los que niegan conscientemente a Dios y los indiferentes, que aducen que es responsabilidad de los creyentes justificar su teísmo.
El filósofo alemán Ludwig Feuerbach y el siquiatra Sigmund Freud, por ejemplo, han argumentado que Dios y otras creencias religiosas no son más que invenciones humanas creadas para satisfacer deseos o necesidades psicológicas y emocionales. Esta postura es compartida por muchos budistas y en especial por los marxistas, (influenciados por Feuerbach) quienes sostienen que estas creencias cumplen funciones sociales de manipulación, utilizadas por quienes están en el poder para esclavizar a la clase trabajadora, haciéndoles creer que en virtud de la divinidad, se viene a sufrir a la Tierra.
En la actualidad y en distintas áreas de las ciencias siguen apareciendo defensores del ateísmo, tal como lo fue el físico Stephen Hawkingquien señalaba que: “No se necesita un Dios pare que explique el universo desde el Big Bang, la física lo explica todo”. (Importante aclarar que el mismo Big Bang aún no tiene explicación). Así muchos científicos, en especial los físicos cuánticos concentran el mayor número de ateos.
Y aunque no existe una ideología o conducta al que todos los ateos adhieran, algunos filósofos han defendido que debiesen recuperar la religiosidad para evitar que el teísmo se apropie de la religión como parte de su monopolio.
En respuesta a esta inquietud aparece Richard Dawkins, biólogo evolutivo, etólogo y escritor de ciencia popular británico que, entre sus múltiples libros, “El gen egoísta” publicado en 1976, destaca que el gen “ES” la fuerza motriz de la evolución, negando cualquier tipo de influencia divina. Incluso rectificando lo señalado por Darwin, que la selección natural tiene lugar a nivel genético en lugar de un nivel de especie o individual.
Y después de escribir el libro “La desilusión de Dios” en el 2006, con el cual es reconocido a nivel mundial se consolida como un ícono del ateísmo, crea la “Foundation for Reason and Science” una organización que cuenta con muchos miembros y busca fomentar la aceptación del ateísmo y defender las respuestas científicas a las preguntas existenciales.
Aunque Dawkins no se reconoce directamente ateo, sino agnóstico, dejando entrever que solo espera una respuesta lógica de las religiones teístas de la existencia de Dios. Aún no se la dan.“La existencia de Dios es una hipótesis científica como cualquier otra. Semejante a postular la existencia de las hadas madrinas. Solo falta demostrarlo” -y agrega- “La fe es la gran excusa para evitar la necesidad de pensar y evaluar las diferencias. La fe es creer, a pesar de la falta de evidencias. Las creencias religiosas se basan en un intento de explicar la realidad sin necesidad de explorar explicaciones viables”.
Su Fundación incorpora cada vez más adeptos, sin embargo, como nada es absoluto, sino no habrían otras religiones, que igual no responden a todas las interrogantes, tal como explicar, ¿cómo se gestó el primer ser vivo? Aún nada se sabe al respecto, ciertamente, que desde este primer espécimen, la genética lo explica todo.
Analizando la palabra religión, esta denominación proviene del latín “religare” que se descompone en re – ligare, que significa “re – unirse en torno a”, y en este sentido, la fundación cumple con este precepto, constituyendo la primera religión atea científica. Quedando fuera la multiplicidad de testimonios, no posibles de explicar científicamente, como los llamados milagros. Ejemplo de ello son casos de personas diagnosticadas de enfermedades declaradas como terminales, las cuales revierten después de algunas acciones como la aplicación de imanes, rezos con convicción y tantas otras.
Lo más llamativo resultan los testimonios de ateos que en casos de crisis imploran a Dios tal como la enfermedad de un hijo que no tiene solución por métodos científicos.

*Del libro “Teoría de una deidad suprema” pronto a publicar.