Por Valeria Solís T.
Periodista y Escritora

Elegimos este mes, dos cuentos largos cuyos protagonistas son preadolescentes. Historias sensibles que invitan a jóvenes y adultos a quedarse sin lugares comunes, porque la fantasía sí es un ingrediente de la vida, menoscabado, pero cierto.

Alejandro Cabrera lo conocimos como guionistas de teleseries chilenas con bastante entretejido e historia que sedujo en su minuto a muchos espectadores de TV (La Fiera, Romané, Pura Sangre, entre otras), pero paralelamente escribía cuentos. varios de los cuales han sido parte de algunas antologías. Ahora aparece un cuento largo con un niño de protagonista. ¿Es un libro para jóvenes, adultos? Es un libro para empatizar y disfrutar, para palpar que la vulnerabilidad a veces es manchada de cierta ingenuidad y dulzura que puede transformar las percepciones. En “Lazarillo” conocemos la historia de Galvarino, un niño con unos kilos de más, hijo único de una pareja de obreros de la fábrica de azúcar de un pueblo cualquiera. Un pueblo expuesto a los vaivenes del entorno que no puede sostenerse por sí mismo. Asi, cuando viene la pobreza más palpable a partir de una guerra (cualquiera) sus padres no tienen otra salida que ir a la capital a buscar trabajo, pero esa decisión es de un alto costo, no sólo para los padres que viven para trabajar, sino para un niño que no entiende porque teniendo menos de 10 años debe actuar como adulto, y no cualquiera, uno solitario, sin respuestas, con fantasías, con fantasmas y dolor. Dolor de pobreza. Su inseguridad, pese a que los padres llegan todas las noches a dormir a casa, lo lleva a buscar a sus padres a la ciudad. Ahí conoce a Acevedo, un ex soldado de guerra (cualquiera) ciego, herido de alma, pero que toca el violín para armonizar el desamparo. Ambos inician un camino poco expedito para lograr confiar el uno en el otro, pero de a poco logran aunar sus vacíos y la historia empieza a cambiar de colores.
Es un cuento sensible, entrenido y fácil de leer, pero que además invita a reflexionar, quizá pensar que no es necesaria una guerra para salir a la calle y ver a un Galvarino o Acevedo anónimo que sólo buscan respuestas que la sociedad no necesariamente les da.”Lazarillo”. Alejandro Cabrera. Nube de Tinta.159 páginas.

En 2016 tuvimos la primera entrega de Chapeka, la preadolescente colorina llena de preguntas y curiosidades por desentrañar. Esta vez, este cuento largo incorpora otros ingredientes que dan forma a la cotidianidad de una niña. 13 cortos capítulos van dando forma a un largo día de chapeka, quien nos habla con otro tono de voz, está más grande,  y nos detalla con mucho humor su entorno, su familia, mascotas, sus amistades. La protagonista ya no se hace tantas preguntas, pese a querer desentrañar el mundo de los sueños, sino que ya opina y siente de distintas maneras. Un libro fresco y ágil, ideal para pre adolescentes. “Chapeka.corazón de níspero”. Sandra Burmeister. Tatrexto Ediciones. 60 páginas.