Por Sybila Oráculo
Periodista. Médium, Astróloga,Sacerdotisa de la Diosa
www.sybilaoraculo.com

El 21 de junio entramos en un nuevo ciclo. Prudente es conocer aquellas energías que nos marcan, por naturaleza, para saber cómo vivenciamos esta simbiosis rítmica de la vida. Más hilos de luz son los que nos unen aunque en apariencia, los dogmas nos separen.
Para el movimiento espiritual de la Diosa en espiral, a nivel mundial, es muy importante trabajar los arquetipales que ciclan, al celebrar la gran rueda del año.
En la festividad pasada llamada Samain o Samhain, se honró a los muertos, su trascender, su recuerdo y las oraciones para ser protegido por el árbol ancestral contra toda entidad negativa que circule en los portales de este período.
Celebrar la gran rueda del año, te hace consciente de la luna, la tierra, las semillas, los cambios de tu cuerpo y sus necesidades. Se trata de ser uno con la gran Gaia, vibrándola en el alma. En este sentido quizá este periodo, cobra mayor relevancia para brujas, magos e iniciados por lo cual es prudente consultar oráculos, runas, meditaciones y visualizaciones.
Pronto vendrán las preparaciones de la Tierra para las siembras y de la misma forma, en nuestra vida, debemos velar por las decisiones energéticas de aquellos que nos despojamos, erradicamos, y aquello que potenciamos y decretamos, pues desde ahí cosecharemos. ¿Entonces? Es preciso tomar las mejores opciones y reflexionar a fondo, sobre las direcciones que vayamos a tomar, ya que esto influirá en nuestro cuando lo materialicemos durante el año.
Es un rito hermoso y además poderoso. Acompañados de la diosa nevada y la belleza del invierno, se quema el tronco de Yule del año anterior, el cual se mantuvo en el altar de una (o) de las integrantes de la hermandad. Luego, se esparcen sus cenizas; decretando aumentar la fertilidad. Hablándole a su elemental le decimos: Fuiste vida y en polvo te devuelves a la tierra para transmutar. En el altar central adornado pones el tronco actual del año en curso que llega. Lleno de adornos y aromas, con colores verdes, rojos, dorados; los frutales cítricos perfuman y engrandecen la ceremonia. Dentro del caldero, se activan objetos que representan, anhelos amor, viajes, proyectos, metas.
Poco a poco volverá el sol con el llamamiento para este año que se inicia. Lo abrazamos junto a los cánticos de las ramas sagradas que programamos con amor para el rito. Esperamos conscientes y enfocados, fuertes, vitaminizados. Sin dejar que un halo de oscuridad negativa se quede en nosotros; más sólo el oscuro retiro de la espera en sabiduría. La conservación de las energías que se preparan es fundamental. Nacimiento, muerte y resurrección se completan. La vida nueva ha llegado agradecidos la tomamos y bendecimos.

Otras formas de vivir el cambio de ciclo

En Chile, tenemos nuestra cosmovisión local. Según los sabios, kimche, no es año nuevo. Es el Nuevo Ciclo del Sol. El Wüñoy Tripantu, el retorno del sol, en que thipantu es el acto de la salida del sol. Inmediatamente, se viene a mi mente, la imagen egipcia del popularizado y mal nombrado por egiptólogos europeos como Libro de los Muertos, cuyo nombre original es: El libro de la Salida al Sol, en donde la imagen del Loto simboliza dicho proceso. Para ellos es diario, ya que todos los días renacemos desde la oscuridad del inframundo, como esa flor. Todo es ciclo. Ya sea su pulso diario, mensual, semestral, anual.
El 21 de junio es el día más corto del año, día en que comienza a retroceder el invierno, alargándose las horas de sol hasta el solsticio de verano, que nos traerá un nuevo año de agricultura.
El universo sobrenatural mapuche también es el espejo cósmico; como es arriba es abajo. Las divinidades habitan en la Wenu mapu (tierra de arriba). Ngünechen, es el gran espíritu del bien, creador y sostenedor de las personas y de la naturaleza. Somos parte de un gran todo que debe estar en simbiosis directa con la naturaleza, respetando su palpitar natural. Por ello la celebración es sagrada. Al igual que en la Rueda del Año pagano; que tanto agradece a su tronco árbol en su altar central.
En estas benditas tierras mapuches, las Rukas tienen un fogón en el centro. La puerta principal está orientada hacia la salida del sol, para circular con el tiempo y el movimiento de éste durante el transcurso del año. Es decir, el fogón, la puerta principal, marcarán los días e indicarán el recorrido o movimiento del sol y las estaciones del año. El Sol debe compenetrarse o conectarse con el fogón ubicado en el centro de la ruka, los rayos no debería tener ningún impedimento en su viaje o recorrido que realiza cada día y durante las trece lunas del año.
Importante es reunirse a circular con los abuelos (as) para aprender sobre esto. Así como en un círculo mágico se realiza lo mismo. La tradición oral no reemplaza los saberes impresos en libros, pero la vivencia de palpitar el ciclo es de suma importancia. El calendario mapuche posee una riqueza de infinita sabiduría, pero que para entenderla debe ser vivida y apreciada.
En la astrología kabbalista, durante esta época, existe un acomodo de la energías, antes de la llegada del nuevo año. El calendario hebreo nos habla de tres meses difíciles. Existe una sobrecarga de energía ante la cual la persona se prepara para saber cómo trabajarla. Los meses de Tevet, Tamuz y Av.

Para la Toràh no es que exista una energía exactamente con el concepto semántico de negativo o nefast, pero sí, un excedente de energía que provoca caos. Las energías se acomodan en su ciclo en este tiempo. Es deber consciente, canalizar correctamente la energía. Se medita, estudiando salmos y meditando en letras hebreas y los 72 nombres de Dios, estudiando el Zohar, etc. El año comenzará, según su cosmovisión, (septiembre-octubre), cuando se festeja Rosh Hashaná, que conmemora el día en que se creó el mundo. A partir de este día, se cuentan los años.
Curiosamente las escrituras clásicas del Tantrismo nos hablan de 72.000 mil nadis. Y la astrología proviene de antiguas sabidurías matrices, tanto paganas como hebreas y sufís con un profundo conocimiento en las matemáticas sagradas y la trigonometría.
La carta natal (astral) pulsa grados, en que el zodiaco de doce constelaciones, más la 13 de Ofiuco (que no se ve, porque es un código), devela los 72 nombres de dios, rebelando aquello que se denomina los secretos del cielo, lo cual equivale a saber conectarse con la divinidad masculino femenina, Dios -Diosa. El ascenso, al igual que en los ritos mágicos de variados conocimientos ancestrales antiguos, es a través del árbol de la vida. Todos poseemos el tronco de la vida como árbol primigenio, incluso en las culturas nórdicas (Yggdrasil),
la luna y sol poseen, para este calendario lunisolar, una importancia estricta y sus festividades son alienaciones astrológicas con el universo para vivenciar los ciclos y no un fanatismo religioso como se cree. Por eso la Kabbalah no es religión. Posee una visión de no idolatrar los astros; más bien se trata de trabajar con ellos para la vibración, en perfecta consonancia de nuestra evolución.
Fuimos creados el sexto día ya que contenemos el resto de la naturaleza en nuestro cuerpo. Somos la última creación. Por eso debemos honrar la creación que nos da vida. El séptimo día de Shabbat se medita (de esta palabra proviene la semántica pagana Sabbat). En el tarot el siete es el carro del Mer Ka Ba (vehículo de ascensión por medio de la respiración)

Luna llena en Capricornio
Los próximos quince días son claves para todo el mes y el comienzo de este ciclo. El 28 comenzó la luna llena en Capricornio y tendremos quince días de influencia potente que nos mostrará e influenciará. Aprenderemos a visualizar nuestras responsabilidades canalizando el poder de la voluntad. Voluntad que será guiada según la casa astrológica, donde cada quien tenga Capricornio. Cada persona lo vivirá de acuerdo a su natalidad, por ello no recomiendo los consejos tan generalizados sobre las celebraciones lunares.
Capricornio está regido por Saturno, señor del tiempo y la profundidad. Nos otorga seriedad. Bajar de los sueños quimeras de una fantasía mal arraigada y potenciar a la realidad constante y sonante. Hacernos coherentes con la realidad concreta entre lo que digo y lo que hago en el día a día. Me muestra lo que debo movilizar para llevar a cabo mis anhelos. Hacer sólido y tangible mis deseos. Es una energía que nos hace trabajar. No hay que amargarse. Ser responsable no significa que seamos extremistas. También tenemos en este momento una cantidad de planetas retrógrados (la retrogradación nos lleva a revisar el pasado y sus detalles).
Consejo prudente: no realizar actos de nuevas elaboraciones y proyectos si no terminar lo que ya se asumió. Evaluar lo que hice para ver cómo re direccionarlo, creando estrategias para mejorar mis proyectos. En esta luna tómense todo con amor, alegría y, sobre todo, humor para apaciguar lo serio y grave que puede ser Capricornio. Luna llena, de emociones desbordantes. Saturno es serio y realista, pero no debe opacar el arcoíris de tu corazón. Sólo será maestría para ser meticulosos, responsables y comprometidos. Terminar lo que comenzamos.

A veces luna en Capricornio, hace que limitemos nuestras actividades recreativas por ponernos serios. Este período quizá no es el momento para echar la casa por la ventana, sin embargo, es buen momento para el descanso consciente: limpiezas, masajes, higiene onírica; reparación; para poder hacer productivo nuestro tiempo laboral.
Acostumbramos a visualizar el invierno como nefasto y crudo. Pero es un estado de la naturaleza que necesita el influjo de los hielos y las aguas; sin las cuales la vida en equilibrio no sería posible. Deberíamos, en este ciclo, valorar la energía. El sol renace poco a poco, dando vida a nuestras células. Podemos ayudar a quienes nos necesitan: animales en peligro, personas en situación de calle, enfermos, personas sin esperanza. Cierto es, que es el tiempo en que la muerte abre sus portales. Quien deba transmutar partirá como parte de su ciclo y descanso natural. Sin embargo, muchas muertes son innecesarias. Un descuido como humanidad. Sólo se producen por falta de amor, indiferencia, indolencia, negligencia. Podemos darles oportunidad de sobrevivir, para luego vivir, a muchos seres en la tierra, Para eso es que estamos bien nosotros. Que todas nuestras bendiciones sean para sostener la vida. Nadie es más, nadie es menos. En el gran circulo de la Vida, todos somos la medicina de la tierra y el cosmos.