Por Sergio Ureta
Médico gineco-obstetra/ escritor investigador

El 14 de marzo del 2018, a los 76 años nos dejó este gran físico teórico británico, que además era astrofísico y cosmólogo. Fue no sólo reconocido en el ambiente científico y sino también en el resto de la comunidad, por ser un importante divulgador de estos temas, dando charlas alrededor del mundo, como en diversas publicaciones escritas donde aterrizaba temas en extremo complejos, pero explicadas de una forma “sencilla” para el lego.
Conocido por ser portador de una grave enfermedad: la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que se manifestó a sus 20 años, y que se caracteriza por paralizar el organismo en un plazo de pocos años, Hawking fue, “gracias a Dios”, el único que logró estar vivo más de 50 años con esta enfermedad.
Y este gracias a Dios entrecomillas, lo coloco en un doble sentido, pues una de las características de este gran científico, fue que si bien no se declaraba abiertamente ateo, manifestaba que no se necesitaba un Dios para explicar el Universo ni en su contenido ni en su evolución. Aseveraba que la Física era capaz de explicar todo. Por tanto ese gracias a Dios, puede representar solo una expresión coloquial de agradecimiento de la comunidad científica y profana por haberse mantenido vivo tanto tiempo, y que permitiera perpetuar por más tiempo sus enseñanzas, mientras que para un creyente le resultará perfectamente creíble, porque ciertamente es un verdadero milagro.

Un punto singular
Entre otras cosas, se cuenta que al dar su tesis de grado, sus examinadores se quedaron mirándolo, y tácitamente asumieron que estaban frente a un personaje que los superaba ampliamente en su inteligencia.
Entre los muchos aportes que hizo al conocimiento científico, el más llamativo fue el que derivó de la Teoría de la Relatividad general de Albert Einstein, que plantea que en el Universo debería haber “Un punto singular”, donde toda la materia y toda la energía confluyen. Esto, de paso, probaría la teoría de que el Universo proviene de un punto de densidad infinita, que sería el denominado Big Bang, punto considerado como la singularidad inicial.
Posteriormente postula que habrían más singularidades en el Universo, las cuales fueron llamados hoyos negros: lugares con una gravedad infinita, donde nada escapa a su atracción, ni siquiera la luz.
Ahora se sabe que estos hoyos negros masivos se encuentran en el centro de las galaxias, las que literalmente están “absorbiendo” toda la materia y energía de su alrededor hasta consumir toda la galaxia; por supuesto incluye nuestro sistema solar, pero por fortuna, nuestra Vía láctea, demorará algunos millones de años más hasta que sea completamente absorbida por este hoyo negro.
Pese que Hawking había aseverado en un comienzo que “nada escapaba de un hoyo negro”, más tarde postuló que: sí tenía que emitir algún grado de radiación, que era el resultado de unos cálculos de mecánica cuántica, hechos por él, que determinarían la existencia de una radiación, y que plantea que estos Hoyos negros terminarían por evaporarse.
Por supuesto que esto es en extremo complejo para describirlo en pocas líneas, sin embargo, el propósito de este artículo es manifestar la inmensa admiración que provoca un ser humano tan inteligente, más aún en su condición. No hay duda que su máxima enseñanza de vida, es haber afrontado sus dificultades y nunca dejarse vencer por sus limitaciones.
Escribió muchos libros, el más conocido para el público se llamaba “Breve historia del tiempo”, donde explica los avances de la mecánica cuántica, de una forma amena y sencilla, donde entrelíneas  plantea el mensaje de que para conocer “la mente de Dios”, sólo se lograría cuando se entendiera “La teoría del Todo”. Y aquí dos alcances, el primero es que, según su primera esposa, (estuvo casado dos veces): “a Stephen le gustaba mencionar a Dios en sus comentarios con el único propósito de conseguir más compradores de sus libros”, que no deja de ser curioso y que él se manejaba muy bien cuando se le interrogaba sobre el tema, siempre tenía respuestas inteligentes, que permitía cualquier tipo interpretación en el interlocutor.

La “Teoría del todo”
Esta teoría es la que tiene a los científicos complicados. Se trata de explicar el origen de Todo, de cómo verdaderamente se gestó el Universo. Se sabe que existen 4 interacciones fundamentales que rigen el Universo:

1) La electromagnética que controla todas las partículas del Universo que tienen carga eléctrica (es decir casi todo).
2) La nuclear fuerte, que permite que hayan átomos, y en cuyos núcleos haya más de un protón (los protones se rechazan, en cambio en el núcleo están juntos).
3) La nuclear débil, es la encargada de permitir la transformación de protones y neutrones, lo cual permite la transformación de un átomo en otro.
y 4) La gravitacional, que es la encargada de controlar todo lo que tiene masa.
En la singularidad del Big Bang se formaron las primeras partículas cuánticas, de las cuales derivó toda la materia. Tres de las interacciones, son perfectamente explicadas por la cuántica, excepto la Interacción gravitacional, que nadie aún sabe qué es (aunque todos la percibimos)pero aún no tiene una explicación cuántica. Hawking, siguiendo las teorías de Einstein, intentó formular una “Teoría del todo”, razón por la que muchos lo comparaban con el físico del siglo XX, sin embargo, su teoría prontamente fue descartada, por estar incompleta.
Esta “Teoría del todo” aún es un misterio para todos los científicos de la actualidad y también un desafío por descubrirla. Tanto Einstein, como Hawking, se sintieron defraudados por no encontrarla.
Así la gravitación como hecho físico y Dios como ente religioso, seguirán como un misterio para la ciencia.

*Extracto de mi libro “El ser humano, una secuela del Big Bang”