Por Marcela Jofré Hraste
Historiadora, artista visual, terapeuta energética

En estos tiempos de cambio, de nuevos descubrimientos y entendimientos de la humanidad, seguir creyendo a ciegas  que el ser humano desciende del mono es casi insostenible, pues surgen las preguntas: ¿Qué hacemos con los restos de humanidades gigantes que se han encontrado?, ¿cómo se explica el factor Rh negativo de sólo un 15% de la humanidad que no está relacionado con el mono Rhesus?
A pesar de la aparente verdad y lo demostrable que fue en el 1800 la teoría de Charles Darwin sobre la selección natural de las especies, con el paso del tiempo ésta no ha logrado sostenerse, y menos aún con los registros fósiles que la ponen en jaque gracias a las ciencias comparadas que se desarrollan en la actualidad. Las  investigaciones genéticas acierta a la hora de tratar la interconectividad biológica de todos los seres vivos y cuando trata el concepto de microevolución, es decir, las pequeñas modificaciones adaptativas que se manifiestan en la mayoría de las  especies a lo largo del tiempo,  lo cual sería suficiente para justificar su reputación. Por el contrario, no hay rastros en los registros fósiles, ni en el mundo que nos rodea, de que exista la llamada macroevolución que Darwin planteó (que una especie evolucione a lo largo del tiempo para transformarse en otra especie de manera natural). Lo que los registros fósiles sí revelan es que cada clase, orden, familia, género o especie aparecieron totalmente formadas y listas para “comer, sobrevivir y reproducirse” sobre la faz de la

Variaciones dentro de una misma especie

Tierra. Y, todas ellas, exhiben ciertos rangos de variaciones físicas que en algunos casos son amplias y otras veces estrechas, esto es, que han manifestado micro evoluciones notorias o sutiles. Ahora bien, todos esos límites, en tamaño y forma,  parecen ser guiados por las leyes de la herencia genética, las cuales fuerzan a todas las plantas y animales a permanecer esencialmente como son, a través de todo sus ciclos de vida en la Tierra. De tal modo que Charles Darwin, erró al momento de asumir que la macroevolución era una extensión lógica de la microevolución que el observó en las islas Galápagos*.
Una vez entendido de que la famosa teoría de la evolución de Darwin no tiene real sustento, toman mucho más sentido para mí  todas las historias ancestrales que hablan de cómo efectivamente fue creado el ser humano actual y tantas otras humanidades que existieron,  y de cuál fue el propósito original de nuestro planeta. Así que  volviendo a la historia cósmica,  o exo historia, que me he propuesto descifrar, es momento de comenzar un viaje  que comenzó eones de tiempo atrás.

El comienzo
Es difícil de entender o creer que nuestro planeta nacido, en un  sistema solar relativamente nuevo, en las orillas de la Vía Láctea en la novena ruta del brazo de Orión fuera sujeto de tanta conmoción. Los registros cuentan que este hermoso planeta azul sería uno de los 12 planetas elegidos para convertirse en Biblioteca Viviente. Una idea que nació en Orión y que fuera distribuida por todo el Universo bajo el acuerdo de tener toda la información  genética reunida en unos pocos lugares. Muchas razas estelares decidieron participar esta vez para no dejar todo el trabajo, de titánica empresa, sólo a los llamados “fundadores” o Kadistu, colaboradores de la Diosa Madre al momento de crear vida. Toda esta información reunida sería codificada a modo de  protección, y sólo aquellos que poseían un corazón abierto, podrían acceder a los conocimientos superiores que proporcionan la flora y fauna que aquí sería implantada, ya que en este planeta llamado originalmente Tiamat sería creado para ser una increíble farmacia natural de la galaxia. Luego se  crearía a los llamados “Guardianes”, que serían los encargados de cuidar de los animales y especies vegetales en un mundo donde literalmente el león dormía con el cordero  y de ser los anfitriones  para recibir a las incontables razas que buscarían  información y ayuda en  este planeta único.
Antiguamente Tiamat, Mulge, Phanton, Maldek ,etc, como se le llamo a nuestro planeta antes de la gran destrucción, estaba ubicado entre Júpiter y Marte, donde hoy se encuentra el llamado cinturón de asteroides, siendo estos los restos de parte de nuestra antigua Tierra. Fue aquí cuando aún ni se sospechaba de la gran catástrofe que acontecería, que el proyecto de la Biblioteca Viviente comenzó a tomar forma. Los fundadores, mediante una panspermia dirigida, trajeron formas complejas de vida provenientes de diversas partes del Universo. Primero desarrollaron los reinos mineral y vegetal, esto me lleva a plantear que es momento de tomar conciencia de que tanto rocas como plantas son seres sintientes, que tienen una memoria y conciencia primitiva colectiva; un conocimiento que los hombres-medicina de diversas culturas ancestrales sabían y es lo que explica, entre otras cosas, que en sus rituales tanto piedras, huesos y plantas son parte fundamental, pues en ellos se registra y  guarda mucha información y a través de ellos podemos llegar a muchas respuestas.

En esta etapa del proceso de desarrollo, la Reina de Orión  visitó nuestro planeta ayudando a la construcción de la librería, la cual por los siguientes miles de años siguió desarrollándose por sí sola. Después la reina volvería junto con sus ayudantes, pero esta vez para crear especies animales del planeta, los animales acuáticos, los acuáticos que se desarrollarían en tierra y los propiamente de tierra. En ese  tiempo los animales eran muy psíquicos, conectados como especie y con las estrellas de donde provenían; ellos tenían conciencia de su multidimensionalidad, eran mucho más inteligentes que los humanos actuales, y  estaban para enseñarnos, como los compañeros que serían de nuestra especie. Pero en esta ocasión, la reina antes de partir creó unas cuantas especies que mantendrían al planeta cohesionado, manteniendo la frecuencia y el espectro magnético dentro de una cierta vibración necesaria para Tiamat hasta que ella creara a un guardián definitivo  que posteriormente coexistiría con ellos. La reinaba de Orión necesitaba una especie animal que pudiera sostener las frecuencias juntas con la vibración del sonido, y fue así como trajo Ballenas y Delfines y los ubicó en los océanos. Éstos maravillosos seres podían existir tanto en tierra como en el aire y en otras dimensiones a la vez,  y es así como permanecen hasta ahora.
Cuando los fundadores y la propia reina volvieron a partir, los veganos, ayudantes de la reina, junto con otros fundadores crearon a los Dinosaurios (Husmus), los cuales fueron los guardianes temporales de Tiamat, pues en esos años el planeta era muchísimo más grande y, por lo tanto, su campo magnético era más débil. Eso explica que la mayoría de las criaturas vivientes eran gigantes o muchísimo más grandes que en la actualidad. Después de cientos de millones de años en que los gigantes reptiles dominaron la tierra y la sobrepoblaron, la reina envió a sus kadistu a hacer cambios en el campo magnético del planeta, lo cual incluía un cambio polar en un intento por diezmar casi por completo a los dinosaurios para que los mamíferos pudieran prosperar en

huellas humanas y de dinosaurio a orillas del río Paluxy

un clima menos tropical, pero no todos perecieron. Así, la teoría de que fue un meteorito el que los extinguió por completo no es tal. Incluso existen registros antiquísimos que nos hablan de la convivencia de grupos humanos con ellos como las piedras de Ica, o las figurillas de Acámbaro (México), o las huellas de dinosaurios y humanos gigantes que se han encontrado impresas en piedras en el río Paluxi (Norteamérica) como en otros puntos del planeta. Como es de esperar, muchos de  estos descubrimientos has sido considerados falsos  por la ciencia oficialista,  o han sido directamente desprestigiados, creando incluso piezas falsas para mezclarlas con las originales y con ello poder “argumentar” que son un fraude y echarlos al olvido. Sin embargo, cada día se vuelve más evidente que todos estos hallazgos son reales.
Tiamat  era un verdadero paraíso, cargado de vida, lleno de información valiosísima, era el orgullo de la Diosa y el trabajo en conjunto de muchísimas razas estelares benevolentes. Y llegó el momento esperado de crear al Humano Primigenio, al  famoso guardián de nuestro planeta, pero este relato será contado en la próxima entrega, me despido con  las palabras de los Pleyadianos canalizados por  Bárbara Marciniak:
“Cuando permitan  a todos los animales sentarse en igualdad a vuestro lado, entonces estarán listos para sentaros en Consejos de más altos planos de existencia”.
Digno de reflexionar en un momento en que estamos a años luz de lo que fuimos como humanidad, y en que en vez de cuidar de nuestros compañeros animales y demás especies, hemos sido los protagonistas de su destrucción y desaparición.

*Al respecto, recomiendo al investigador Lloyd Pye  y su excelente libro “Todo lo que sabes es mentira”, el cual se centra en los orígenes humanos. Una investigación que le costó la vida,  ya que  como el mismo denunció meses antes de morir en diciembre del 2013,  le fue inoculado un cáncer fulminante; mecanismo bastante usual dentro del modus operandi de los servicios de inteligencia del gobierno secreto cuando quieren silenciar a los que están cerca de  las verdades que tanto les incomodan.