Valeria Solís T.
Directora Mirada Maga y Mirada Maga Ediciones

Todas las primaveras son distintas. Nunca vi un otoño igual a otro, siempre ha sido una sorpresa enfrentar una nueva estación. Cada lunes que vivo es distinto al anterior, cada crecimiento y cada paso es distinto al anterior. sin embargo, algo o alguien nos hizo creer que las cosas no cambiaban, que nuestras vidas no cambiaban después de cierta edad y esa información quedó en muchos impregnados en sus células y en sus creencias más profundas.
Días antes de escribir esta editorial o antesala de Mirada Maga, le di muchas vueltas a qué había detrás de esa especie de necesidad de que las cosas no cambiaran, ¿cuál es la creencia que sostiene la aparente quietud? Y llegué al miedo de perder la seguridad, es decir, si las cosas no cambian yo ya sé cómo adaptarme, ya sé qué hacer, no corro peligro de daño, dolor, confusión o miedo. Permanecer toda la vida en el mismo barrio, en la misma casa, tener los mismos amigos, el mismo trabajo por más de 10 años, frecuentar los mismos lugares: «nos gusta, ahí vamos siempre».
En apariencia, tiene cierto sentido. Sin embargo, la experiencia me ha hecho observar y vivir que mientras menos cambien las cosas, las personas más viven en calidad de «piloto automático», y desde ahí hay cosas que no ven, que no le sorprenden, no le entusiasman, no la transforman. Todas, características contrarias a la naturaleza de la vida, de la existencia. Basta sólo mirar que estamos en permanente movimiento, que todo cambia y que nuestro desafío es precisamente ir a lo profundo nuestro para encontrar nuestros tesoros, capacidades y talentos, nuestra fuerza, sabiduría, experiencia, historia, aprendizaje. Así podremos avanzar desde la seguridad que sí podemos vivir en medio de los cambios y, que mientras más aceptemos esa realidad tan connatural a nuestra existencia, menos nos costará reconocer el ritmo de nuestra vida, el ritmo de nuestros pasos.
Date la oportunidad de comprender que es infinito tod@ lo que nos falta por conocer y experimentar, y que la flexibilidad que se incorpora con la aceptación del cambio te permitirá estar cada vez más livian@ y disfrutar más del camino.

¡Buen viaje magos y magas!