Por Álvaro Santi
Tarólogo y escritor.
Autor de «La casa, espejo del habitante» y «La lengua del inconsciente. Una guía para el uso del Tarot de Marsella»

Meditando con mis gemas y cristales de cuarzo psicografié un ejercicio cuya finalidad es transmutar las energías que se desprenden de emociones violentas, conflictos y rabias. Estas energías de baja frecuencia vibratoria se impregnan en una habitación pudiendo incluso abarcar una casa completa.
Si deseas liberar un espacio de estas indeseables energías venenosas, que fuera de mitos o supersticiones pueden incluso generar enfermedades en los habitantes del espacio, prueba con el siguiente ejercicio. Vas a necesitar idealmente tres amatistas (pueden ser pequeñas) o tres cristales de cuarzo.
Identifica el lugar dónde ocurrió el conflicto. Ubica una silla para que te puedas sentar en el centro de ese lugar y dispón los cristales en forma de triángulo de la siguiente manera: uno a cada lado exterior de tus pies que servirán de base y otro sobre la zona alta de tu cabeza. De esta manera formarás un triángulo de poder. Es importante que tu espalda esté derecha para permitir el libre flujo de energía. Con cinta adhesiva vas a pegar el siguiente símbolo sobre tu entrecejo que podrás imprimir en papel previamente:
Es importante que la imagen quede hacia el exterior y el vórtice superior del triángulo apuntando hacia arriba.
Cerrarás tus ojos concentrándote en tu respiración. Inspira y exhala de manera tranquila y conservando un ritmo en el cual tardes aproximadamente lo mismo en inspirar, retener y expulsar el aire. Cierra los ojos y dale forma al triángulo imaginando que cada cristal ubicado junto a tus pies se unen en líneas de luz en el tercer cristal que se ubica sobre tu cabeza.
Ahora rastrea esa habitación con tu intuición. ¿en qué parte de la habitación está estancada la energía que generó el conflicto? Acepta las percepciones que recibas. Tal vez logres “ver” suciedad en las murallas o en el suelo. También puede ocurrir que percibas mugre astral en las esquinas superiores y/o inferiores. Imagina que esa toxicidad se va desprendiendo poco a poco y desaparece.
Si realizas este ejercicio una vez por semana durante un mes podrás ver los resultados.