Por Esther Morales
Psicóloga Clínica y Educacional / www.esthermorales.cl

La sexualidad es un aspecto muy importante en la vida de hombres como de mujeres. Así, al igual que la sexualidad femenina, la masculina está condicionada por factores neurobiológicos, psicológicos y sociales, sin embargo es radicalmente distinta en su manifestación o expresión, lo cual nos enriquece como seres humanos.
La sexualidad masculina se caracteriza por ser genitalizada, rápida y más simple. Pues al estar el órgano genital masculino en el exterior del cuerpo, se vuelve extremadamente sensible, parece incluso tener “vida propia”.
El pene y su potencia, han estado desde siempre en el centro de los mitos masculinos y otorga una poderosa identidad a su poseedor, desde la infancia, su poseedor está en contacto permanente con él. En la adolescencia, el hombre manifiesta un poderoso deseo sexual, que se expresa y libera frecuentemente, a través de la masturbación o comienza a vivirse a través de relaciones sexuales esporádicas, sin que exista un sentimiento o compromiso afectivo con la mujer, con quien se sostienen. Dichas relaciones caracterizadas, muchas veces, por la inmadurez los lleva o a tener relaciones apuradas, por miedo a ser sorprendidos por un adulto, y lo que es más grave a no usar protección anticonceptiva, que los pueda llevar a un embarazo no deseado, un aborto o a un matrimonio “apurado”.
A su vez, en la adultez, la dificultad para sostener una relación madura y comprometida con una pareja, lleva al hombre a tener aventuras o relaciones de corta duración con diferentes mujeres, lo cual genera una mayor frustración, soledad e incluso el riesgo de contraer enfermedades de trasmisión sexual.
La infidelidad masculina, durante una relación de pareja, muchas veces ocurre por pasión, lo cual no significa la presencia del amor, por lo cual la mujer debería evitar considerar estas aventuras, como realmente importantes y llegar al extremo de terminar la relación por este motivo. Una saludable vida íntima durante la convivencia o un matrimonio, ayuda a la unión de la pareja, para enfrentar cualquier problema. En cuanto a disfunciones sexuales, éstas más que tener un origen orgánico u hormonal, tienen una base psicológica. Así por ejemplo, en el caso de la eyaculación precoz suele darse en hombres ansiosos; un trastorno considerado por ellos, como mucho menos grave que la impotencia y algunos incluso llegan a camuflarlo, culpando a la mujer “por excitarlo tanto”.
La resistencia a envejecer, esconde uno de los mayores miedos masculinos, que es perder la potencia sexual. Si bien, la andropausia o climaterio masculino, provoca naturalmente una disminución del deseo y altera la calidad y frecuencia de las erecciones puede ser abordado con el uso de viagra. A cualquier edad, la consulta médica preventiva o la tardanza en consultar cuando se presenta cualquier alteración, se debe a creer que ello es una muestra de debilidad o falta de virilidad. Si los hombres cambiaran su orientación genitalizada, y privilegiaran la calidad por sobre la cantidad, otorgando valoración a la sensualidad, que se logra a través de los cinco sentidos, o desarrollando ternura y dando afecto a sus parejas es probable que logren vivir su sexualidad de forma más plena y gratificante.