Una mascota, no es parte del mobiliario

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Desde España
Laura Trillo
Terapia Felina/ www.terapiafelina.com

Un ser humano que rechaza o maltrata a un gato, suele ser alguien que les tiene miedo, y esto viene de muy atrás, del inconsciente.

En la Edad Media el gato fue acusado de transmitir la peste (lo transmitían las pulgas de las ratas), después era el  compañero de»brujas», llamándoles, por tanto, demonios familiares. Tendemos a adorar a todo aquel animal que empatiza con nosotros, que se deja tocar, tomar o manipular. Ese animal sí es adorable, pero el gato asilvestrado que vive en nuestras calles buscándose la vida y huyendo de su depredador (nosotros los humanos), o el gato que disfruta de nuestra compañía pero con cierta distancia,  se considera un animal traicionero, muy independiente.

Gato en un cerro de Valparaíso, Chile. (créditos: Valeria Solís T.)

El concepto del gato está bastante distorsionado hoy en día, ha pasado de ser un compañero libre y colaborador a ser un pequeño felino encerrado, agobiado por el ansia del humano a manipularlo, y lo más paradójico es que tras haberle cortado su libertad y muchas de sus capacidades, nos quejamos de que tiene problemas de comportamiento.

Pensemos que al tener un gato, hemos cogido un animal preparado para cazar en la noche, capaz de correr y saltar largas distancias, territorial, y lo hemos encerrado entre cuatro paredes, donde ya no desarrolla sus hábitos de caza, sexuales, ni territoriales. No pasa nada, el gato sigue ahí, y se adapta a esta nueva situación, pero deberíamos ser más conscientes del tipo de animal que tenemos.

Por lo general el gato se adapta bien a vivir en un apartamento, pero no deja de ser gato para convertirse en un mobiliario más. Hay casas donde no tienen donde afilarse las uñas ni estirarse, no tienen nada para simular la caza, tienen que venir a pedirnos la comida pese a estar perfectamente capacitado para cazar y auto administrarse, a veces es obligado a hacer sus necesidades en lugares que en estado natural jamás elegiría, y al final lo acaba haciendo en otro lugar de la casa, originando un problema para sus propietarios.

He conocido todo tipo de excusas para abandonar o sacrificar un gato, todas ellas sin sentido. El gato es un animal limpio, tranquilo, y cualquier problema de comportamiento que pueda tener, es derivado de algo, tiene una causa, sobre la que podemos trabajar para que el gato vuelva a estar bien, incluso sin saber lo que ha pasado se puede corregir el problema. Cuando por ejemplo el gato orina en nuestra cama, muchas personas me llaman diciendo que su gato les castiga orinándose en la cama, mirándoles. Hay que saber que el gato no tiene intención, ni buena ni mala, sino que puede padecer un dolor, y necesitar llamar la atención de sus personas para que se den cuenta de que tiene un problema. Es bastante diferente a lo que el humano interpreta, y el gato es castigado, perseguido, e incluso agredido físicamente. Pero él sólo tenía una infección de orina.Tampoco es solución amputar sus falanges para que no tengan uñas y así no arañen el sofá. En ningún caso está justificado. Para esto, mejor no tengas un gato, que ya viene de serie con colmillos y garras, porque es un gato, quizás te equivocas del tipo de animal de compañía que quieres. Es como amputar las manos a un niño para que no rompa nada. Una salvajada.

gatoEl gato tiene una forma peculiar de llamar la atención, algo molesta para nosotros a veces, pero tenemos que cambiar el chip y abrir los ojos, olvidarnos de que el gato hace estas cosas para amargarnos la vida y pensar que está pidiendo ayuda, o que es la única manera que tiene de liberar estrés, estrés generado posiblemente por el tipo de vida que tenga o porque en realidad sus personas tampoco están trabajando sobre sí mismos, cosa que afecta directamente a los animales que viven en casa. Las carencias y nuestra ignorancia originan problemas, que tarde o temprano paga el gato: abandonado en la calle, regalado, sacrificado. Necesita actividad, debemos dársela

A la hora de adoptar un gato, tenemos que pensar para qué lo queremos y considerar que durante nuestra vida va a haber diferentes fases, incluyendo cambios en la pareja, mudanzas, hijos, cambios de horario, problemas económicos, y el gato seguirá ahí, porque en su día le elegimos, vive con nosotros dándonos todo su tiempo y vida, solicitando ayuda como cualquier otro cuando tiene problemas, pero jamás es solución el abandono, maltrato ni sacrificio.