Por Daniel Plaza
Kinesiólogo integrativo
Co-Director Instituto Prana Kine
Especializado en Nutrición Integrativa & Salud Natural

Cuando llega el momento de ser padres, son muchas las inquietudes, dudas y preguntas que aparecen en nuestras cabezas. Recuerdo el momento en que me enfrenté a la vacunación de mi hija. ¿Qué hago? ¿Y si le pasa algo? ¿Será verdad que las vacunas contienen metales pesados? ¿Los metales pesados de las vacunas puedes desarrollar los problemas que dicen por las redes sociales y noticias?
Si bien estamos en la era de la Información libre, Internet muchas veces también es una fuente inagotable de des-información. Por lo tanto me propuse investigar y poder aclarar de qué se tratan las vacunas en Chile.

¿Qué son las vacunas?
Las vacunas son sustancias compuestas por una suspensión de microorganismos atenuados o muertos que se introduce en el organismo para prevenir y tratar determinadas enfermedades infecciosas; éstas estimulan la formación de anticuerpos a través de los cuales se consigue una inmunización contra estas enfermedades.
Todo eso suena súper bonito hasta que llegamos al punto de la “estabilización y preservación de las vacunas”, es decir, proceso en el cual es llevado adicionando, en muchos casos, hidróxido de aluminio o un derivado del mercurio llamado “timerosal” (etilmercurio). Y son estos derivados los que han sido vinculados a enfermedades como el autismo, o el síndrome de Guillain Barré, problemas digestivos, entre otros, por muchos autores a lo largo de las últimas cinco décadas.

En la imagen se observa la ubicación de un hígado y el sistema digestivo

No obstante, no todos los niños reaccionan de la misma forma a las vacunas que contienen timerosal o al hidróxido de aluminio, lo cual significa que hay otros factores que influyen en el desarrollo de efectos adversos de estos agentes estabilizantes y conservadores de vacunas. Si analizamos la problemática principal es que los efectos adversos son gatillados por una “toxicidad elevada”, y la toxicidad en el cuerpo humano es el resultado de la relación que existe entre la dosis administrada de una toxina y la capacidad del cuerpo de metabolizar o eliminar dicha toxina (en este caso metales pesados), un proceso que ocurre a nivel hepático e intestinal principalmente. Y es ahí donde debemos poner atención.
Si bien se han determinado las dosis de administración para que éstas sean inocuas, pero si un hígado no es capaz de hacer bien el proceso de eliminar esos metales pesados, o la flora bacteriana no es suficientemente fuerte y estable para eliminar los metales pesados, entonces estos se acumulan en el organismo causando los temibles efectos secundarios.
El proceso de eliminación de los metales pesados se llama quelación, y como dijimos anteriormente es llevado a cabo principalmente en el hígado y en los intestinos a través de la microbiota o flora bacteriana, en un adulto normal.
La quelación es un proceso que está constantemente ocurriendo debido a que compartimos el día junto a muchos metales pesados, las encontramos en el agua de cañería, productos cosméticos, alimentos como el atún enlatado y mariscos e incluso el aire que respiramos. Pero como se podrá preveer un niño de menos de un año no tiene la capacidad de quelación que tiene un adolescente o un adulto, el proceso es más bien ineficaz y es aquí donde los padres y terapeutas debemos actuar a tiempo para apoyar ese proceso de desintoxicación en el bebé para disminuir considerablemente la probabilidad de desarrollar efectos adversos.

la leche materna es clave en el fortalecimiento inmunológico de nuestros hijos e hijas.

Te invito a seguir los siguientes tips que pueden ser de gran ayuda:

    • Si tu bebé aún viene en camino, privilegia el parto normal antes que la cesárea. Esto debido a que el parto normal ayuda a la colonización madre-hijo de bacterias que son traspasadas por el canal de parto y éstas ayudan a constituir la flora bacteriana (microbiota) y, por tanto, su sistema inmunitario. Los niños y niñas que nacen por cesárea tienen 5 veces más riesgo de sufrir autismo, y ese riesgo aumenta administrando las vacunas que contienen metales pesados.
    • ¿Qué hay de las vacunas homeopáticas? Las vacunas homepáticas son efectivas solo si el bebé ya está infectado con la bacteria o virus, es decir, no existe la vacuna homeopática preventiva, por lo que no te fíes de ese método usado de esa forma.
    • No hiper-higienices todo y no le tengas miedo a que tu bebé juegue con tierra o con el perro, pues precisamente necesita construir un sistema inmune para defenderse y eso solo se logra estando en contacto con bacterias cotidianas que están en tu casa, patio y mundo exterior.

      Jugo de cilantro

    • Hay gente que recomienda el consumo de algas como la espirulina y la chlorella, porque tienen efectos quelantes, sin embargo, no es tan recomendable ya que es muy fácil sobrepasarse en los límites diarios de Yodo de los bebes, lo cual también puede provocar problemas secundarios. Las algas solo pueden incluirse después del año de vida y en bajas cantidades.
    • Padre y Madre son los principales puentes para el traspaso de bacterias saludables, es importante que se preocupen de su digestión tomando probióticos, comiendo bastante fibra (prebióticos) y alimentos fermentados con regularidad, así las bacterias que traspasen al bebè serán en su mayoría beneficiosas y por tanto el sistema inmune será cada vez más fuerte.
    • Privilegia la leche materna exclusiva y a libre demanda. Esta ayuda a la formación del sistema inmune.
    • Si se acerca la fecha de la próxima vacuna, ¿qué hacemos para evitar efectos secundarios? Se recomienda que 10 días antes de que se vacune (y un par de días después también), la madre debe consumir todos los días lo que más pueda de cilantro (no perejil), puede ser sobre las comidas picado en trocitos pequeños y también en jugos de máquinas de extracción lenta (naranja-cilantro u manzana-cilantro). De esta forma, la madre traspasará a través de la leche  los principios activos del cilantro, los cuales serán un apoyo increíble para la quelación hepática y nos aseguramos de que no se mantendrán niveles elevados de metales pesados más del tiempo necesario y podríamos estar teniendo una vacunación más segura

Si vacunar es necesario para vivir más seguro en esta población, prevenir se vuelve el doble de necesario. Ten fe de que la naturaleza siempre nos va a ofrecer una forma de aminorar cualquier efecto no deseado de la medicina convencional, la clave está en saber cómo aplicarlo de forma segura.