Vacunas para el coronavirus

publicado en: Cuerpo mágico, Miradas de la realidad | 0

Sergio Ureta
Escritor, investigador científico, Médico cirujano-ginecólogo.
Autor de los libros «La inteligencia humana”, «Teoría sobre una deidad Suprema», entre otros.

Ya mucho se ha hablado del coronavirus, sin embargo, tanta información muchas veces confunde. Lo concreto es saber que un virus es una entidad inmensamente pequeña, mide entre 0,01 a 0,1 micra (una micra es la milésima parte de un milímetro), es decir, en un milímetro caben entre 10.000 y 100.000 virus en línea, razón por la que han debido inventarse instrumentos cada vez más sensibles que los tradicionales microscopios, que son incapaces de visualizarlo. Hasta ahora se determinó gráficamente que el coronavirus es una partícula lípido-proteica que envuelve una cadena de ácido ribonucleico (ARN) que tiene el material genético para replicarse y que en su superficie tiene unas proteínas, denominadas S (Spice), las cuales le dan el gran poder infeccioso y letal.
Los virus no son considerados seres vivos, porque en el ambiente nada hacen, y requieren ingresar al organismo humano (por la vía nasal y en la mucosa) y se alojan en sus células para replicarse ¡por millones! Luego son inspiradas hacia el pulmón, donde nuevamente invaden sus células y provocar todo el daño que se ha reportado en los organismos.
Como es inerte, no existen antibióticos que puedan eliminarlo, la única opción es inyectar una vacuna que impida su multiplicación en las células humanas.
Todas las vacunas que se han desarrollado hasta ahora, persiguen el objetivo de que nuestro sistema inmune reconozca la proteína S y la destruya, para así evitar que el virus entre al organismo. Sin una vacuna, esta proteína es desconocida para el sistema inmune y el tiempo que demora el organismo humano en reconocerlo para crear los anticuerpos específicos, ya se ha invadido todo el organismo sin posibilidad de respuesta.
Se han diseñado múltiples alternativas de vacunas, sin embargo, el Ministerio de salud chileno se ha preocupado de adquirir las que han tenido mejores resultados, la del laboratorio Pfizer de USA, que usó una fórmula nueva, nunca antes aplicada en vacunas, que es el uso del ARN del virus, por cierto, replicado en laboratorio, el cual, al ser inyectado, se incorpora al citoplasma de las células y permite formar anticuerpos contra este virus, incluyendo su proteína S.
La otra fórmula aplicada por el laboratorio chino Sinovac, consiste en incorporar  la proteína S en otro virus que ya está inactivo, para luego inyectarlo en la persona.
Las vacunas que siguen en investigación, son variantes semejantes a la de Sinovac, es decir, con uso de virus atenuados, y también están logrando muy buenos resultados. Se requieren dos dosis para asegurar que el cuerpo forme la debida cantidad de anticuerpos para evitar la infección.
Por último es importante entender que ninguna vacuna es 100% efectiva, sin embargo, una vez vacunado, los síntomas serían menores. De tal manera que la evidencia científica es categórica en demostrar que la única forma de terminar definitivamente  con esta pandemia, es que todos nos vacunemos.