Desde España
Por Laura Trillo
Comunicadora Felina/ Terapeuta de Gatos y sus personas/ Flores de Bach, Reiki www.terapiafelina.com

Como todos los animales, los gatos pasan por diferentes etapas a lo largo de su vida. Me centraré en lo que les afecta a nivel emocional y de comportamiento, para que podamos entender estas fases.
Genéticamente, los gatos no nacen “en blanco” y como Ser único que es, al nacer tiene una base para un carácter que se irá formando, poco a poco, según sus experiencias. Ésta puede ser equilibrada o puede ser más sensible a cualquier experiencia.
Los gatos que ya nacen con un carácter equilibrado, pueden vivir situaciones que perjudicarían a otros gatos, pero a ellos no les afecta. Sin embargo, la gran mayoría de los gatos no nacen con este equilibrio, por eso siempre insisto en ciertos temas que ayuden a nuestros gatos a estar bien.
El carácter y las reacciones de sus padres les afectan, sobre todo el de su madre o los gatos con los cuales se cría desde que nace. La impronta del primer mes es muy importante. Así, si por ejemplo, la madre se asusta ante la presencia de personas, como ocurre con las gatas asilvestradas, o se muestra muy a la defensiva ante otros gatos, es información que la madre traspasará a sus bebés. Durante este primer mes permanece la camada junta, se alimentan de su madre y apenas tienen actividad. Comen y duermen.
Tras este mes algunos se muestran más activos y exploradores, y sobre el mes y medio comienzan las experiencias. En esta estapa es vital para el gato permanecer con su madre y hermanos. Empieza a destetar de su madre, pero eso no significa que ya lo podamos llevar a casa, pues ahora comienza la etapa más importante de su vida: el aprendizaje.
Es por eso que a partir del mes y medio aproximadamente, comienzan los juegos entre ellos, cuerpo a cuerpo, comienzan a explorar, a jugar con objetos. La madre les trae presas aturdidas para que practiquen. Hasta los 3 meses de edad deben permanecer y aprender todos juntos. Por ejemplo deben jugar mucho para aprender el autocontrol, su fuerza, sus capacidades de caza, mordida, su lenguaje corporal, por prueba, instinto y también por imitación. Todo esto forma un carácter equilibrado, capaz de relacionarse con otros gatos en su edad adulta de una forma más coherente, adaptarse mejor a las situaciones de estrés y sufrir menos en consecuencia.
Un gato muy equilibrado con herramientas aprendidas, es capaz de vivir adaptaciones a nuevos lugares, a nuevos gatos o perros, a niños muy enérgicos, veterinarios, traslados, sin apenas mostrar o somatizar estrés. Pero un gato que no ha tenido este aprendizaje con su familia u otros gatos, ante situaciones de estrés tiene más miedo, le cuesta más adaptarse, somatiza físicamente, es mucho más sensible y se muestra más a la defensiva que los gatos equilibrados.
Las razones del miedo o timidez en un gato pueden deberse a la genética, aprendido de sus padres, o por malas experiencias. Un comportamiento agresivo es falta de autocontrol producto un mal aprendizaje o directamente la ausencia de este aprendizaje junto a sus hermanos u otros gatos.
Un gato tímido por carácter desde luego pasa más estrés que otros, pero también el gato al que no se le ha respetado su aprendizaje y se le ha manipulado mal, sufre y se frustra mucho sobre todo al relacionarse con las personas y otros gatos; y en situaciones de mucha tensión o miedo, no tienen autocontrol.
Por todo esto clave el aprendizaje entre el mes y medio y tres meses de edad debe ser con sus hermanos, su madre u otros gatos.
Ocurre mucho que encontramos gatos recién nacidos en la calle, abandonados en los contenedores de basura, ante esto lo ideal sería encontrar un hogar donde haya otros gatos u otra madre nodriza que esté amamantando a su camada, (normalmente son aceptados, y es recomendable un chequeo veterinario), puesto que es muy difícil criar a un gato con biberón; muchos no sobreviven y les falta la presencia de un referente, otro gato.
A los 4 meses los gatos ya son muy activos, y según van pasando los meses, se encuentran cada vez más fuertes y ágiles, por lo que su actividad aumenta. Dependiendo del carácter, unos son más nerviosos e hiperactivos, sobre todo los machos, y otros son algo más tranquilos, pero todos debieran estar jugando y explorando; no es normal un gatito de 4 o 6 meses que se pase el día durmiendo y no quiera jugar.
Hay un cambio también sobre los 4 meses, a veces algo antes: comienzan a ser más precavidos, a tener miedo de algunas cosas o ser más sensibles, les afectan más las cosas. Un comportamiento que se nota más hacia los 6 meses, cuando ya están preparados para reproducirse y comienzan a tener reacciones más adultas, territoriales. Su lenguaje corporal hacia otros gatos puede ir cambiando. Se empiezan a medir con otros gatos e incluso pueden haber juegos que acaben siendo algo más serios. Aquí es cuando el gato empieza a entrar en una fase adulta, que durará hasta el año y medio.
Con 18 meses el gato ya se considera adulto, pero es cierto que físicamente no vas a notarlo hasta casi los dos años (su hiperactividad de cachorro le puede durar hasta los 3 años). Por ejemplo, si un gato adulto bufa a un gatito de 2 meses, éste apenas se asusta, pero si tiene 4 meses, puede devolver el bufido o ponerse en posición amenazante. Estas etapas son muy cortas y rápidas, por eso el primer año de vida es muy importante.
A partir de los 5 o 6 años es algo más maduro, y a partir de los 10 años se le empieza a considerar “Senior” o un gato mayor. Es por esto que conviene hacerle controles veterinarios periódicos, especialmente renales/urinarios, revisar su alimentación, etc., al menos un control geriátrico cada año si muestra algún síntoma, o cada pocos meses si tiene alguna enfermedad ya diagnosticada. También a partir de los 10 años, dependiendo de su estado de salud y vitalidad, puede mostrar signos de vejez o permanecer muy bien durante algunos años más.
A los 15 años sí se considera al gato anciano, y casi cualquier cosa que somatiza tiene que ver con su edad. Por ejemplo, maullidos insistentes no dirigidos a la persona, pueden darse por pérdida de visión o audición típicos de la edad, se desubican, o empiezan a orinar fuera del arenero, porque tienen problemas renales.
Un gato puede vivir una media de 15 años, y durante todos estos años se mantiene estable, espero puedan disfrutar todo su proceso.