Álvaro Norambuena: La astrología evolutiva

publicado en: Astrología | 0

Por Valeria Solís T.
Directora Mirada Maga y Mirada Maga Ediciones

Hace algunos años, cinco quizá, se generó una verdadera ola de información sobre astrología, ya no bastaba leer el horóscopo en las revistas ni escuchar las buenas nuevas en los matinales de televisión, se comenzó a hablar de ciclos lunares, aparecieron planetas en la vitrina, el peligroso Saturno que nos vendría a tomar la prueba, el venus que nos regocijaría de amor por uno y los demás, y mercurio, que se transformó en un verdadero ícono y lugar común cuando retrogradaba, ¡porque se nos bloquearía la comunicación!. Aprendimos que no era lo mismo si un planeta estaba directo o retrógrado y así nos fuimos familiarizando de cómo siendo partes de un sistema solar podríamos ser afectados en nuestra cotidianidad y nuestro andar en la vida. En este contexto, también se logró distinguir que había una mirada astrológica más categórica y otra más propositiva al considerar la posibilidad de cambios, transformaciones, crecimiento y evolución en definitiva. 

Llegó a mis manos un libro que de sólo ver el título me hizo reir y después de leerlo comprendí lo necesario de poder profundizar con su autor, quien precisamente se hacía cargo de estos cambios de paradigma. Álvaro Norambuena tiene 40 años y desde hace cinco años dio un vuelco en su camino, pasando desde la arquitectura a la astrología. En efecto, inicia sus estudios en astrología 2010, antes había aprendido Reiki, la curiosidad de mirar más allá estaba presente, pero no tenía claro cómo eso podría generar un total cambio en él. Casi como un juego, porque estaba totalmente dedicado a su profesión como arquitecto, crea astroenergía en 2011 sin ninguna pretensión, era para atender amigos y esos amigos trajeron a otros y así fue creciendo. Pero no explotó completamente porque aún no lo encontraba necesario.

¿Qué generó el cambio total?

En 2015 decidí dejar mi profesión y dedicarme totalmente con sesiones todos los días con charlas y clases.
Como arquitecto estuve en dos municipalidades, siempre en oficina, dedicado a inmobiliarias, pero no me gustaba. El sistema que rodeadaba la arquitectura me desencantó.

¿Cómo llegas a la astrología, hay muchos astrólogos que llegan desde la física, la ingeniería, de la medicina, muchos vinculados a las matemáticas, ¿cuál fue tu inquietud?
-Cuando venía un cliente a pedirme hacerle una casa, yo conectaba con las necesidades de la persona para hacer “un traje a la medida”; mi relación era muy sicológica con la arquitectura, de hecho quedó como una inquietud pendiente, estudiar sicología, desde ahí rescato la relación del tú a tú con la otra persona, es lo que más disfrutaba en la arquitectura y es lo que rescato de la astrología. Desde esa arquitectura llego, desde el entendimiento de la persona que tengo al frente, desde su comportamiento sicológico.

Es aprender a ser empático
-Claro, es ponerse en el lugar del otro sin tener que estar de acuerdo con el otro necesariamente, sino comprendiéndolo. Y eso empezó a pasar con la astrología, ya que el estudio de las cartas astrales es un diagrama que le pertenece al otro, no a mí, por lo tanto, no es mi opinión la que está en juego, sino cómo yo traspaso el conocimiento desde tu propia carta astral. Mi forma de transmitir el mensaje es que yo soy un comunicador como un terapeuta astrológico.

¿Pero cómo te pegas ese salto desde la arquitectura a la astrología?
-Los mejores momentos para que las cosas lleguen, a veces, vienen sin un propósito determinado. Previamente al 2010 yo me había formado como reikista, pero como una experimentación. El 2010 se provoca el terremoto en Chile y de ahí se terremotea mi vida también. Se me destruyen todos los cánones socialmente establecidos que yo perseguía, por ejemplo, mi casa propia. Yo tenía mi departamento precioso y había alcanzado “ese estatus” que la sociedad te impone. Entonces yo estaba con mis 27 años con mi casa propia, feliz, contento, tenía el trabajo que yo quería, trabajaba como arquitecto en un retail, que me permitía viajar de Arica a Punta Arenas, me sentía “importante, consolidado y validado socialmente”, incluso estaba pololeando con una persona que en ese momento tenía todo el sentido. Viene el terremoto y se inclina el edificio donde yo vivía, queda inhabitable, pierdo mi departamento, el domingo ya sentía la sensación de no pertenecer…, vuelvo a la casa de mis padres, un retroceso, caos; el lunes llego a trabajar, desconcentrado, me peleo con mi jefe, al otro día me echan; el jueves me patea mi polola. En ese terremoto hago mi click: todo lo que me sustentaba quién era yo se había roto y quedé simplemente yo. ¿No será que toda mi validación la estaba dando a elementos externos a mí? Ahora entiendo tantas cosas, pero ¡pucha que duele!

Claro que sí…
-Y una amiga me invita a una charla al centro de estudios kabalistas, yo le digo que esas cosas religiosas no me gustaban, pero ella me aclara que eran temas espirituales. Me gustó lo que escuché, que era de la tradición antigua judaica, y en ese centro vemos que se dictaba la cátedra de astrología, mi amiga me dice que podríamos meternos y yo le pregunto ¿de verdad crees en eso? Yo pensaba en el horóscopo…mi amiga me convenció. Y ahí aprendí, en la clase número 1, que esto no se trataba del horóscopo sino de algo mucho más profundo. Y estudié por dos años.

Es tu primer libro y ya en el título capté tu humor, es notable, pero ¿qué te llevó a hablar de eso y no de otro aspecto de la astrología?
-Tanto el título como el por qué van ligados. El titulo tiene que ver con aprendizajes que he tenido los últimos años, cuando en periodos de observación de qué es lo que nos está pasando, presentamos la tendencia de culpar al externo por cosas que me suceden. En todo orden de cosas terapéuticas lo ves: “por culpa de esta pandemia” “por cual de Santiago”, “por culpa del trabajo”, entonces este “mercurio retrógrado” es una frase del inconsciente colectivo. Casi a manera de meme (risas). Se mezclan dos realidades, nuestro afán constante de no hacernos cargo de que los responsables siempre somos nosotros y más encima porque mercurio retrogrado es lo más recurrente que aparece cuando uno se mete en el mundo de la astrología, saliendo del tema del horóscopo. Y ahí me decido a escribir este libro, porque Mercurio representa algo que es tan trascendente en esta sociedad, el principio de la comunicación, las ideas y la desconcentración. Es decir, si me desconcentro la culpa es de Mercurio retrógrado. Y aparecen las frases clichés: “enviaste un mensaje a quien no querías” o “te olvidaste de algo que era importante” o “firmas un contrato de arriendo bajo mercurio R…”. Nosotros somos los creadores de nuestra realidad, sea como sea.

Hace unos años se hacían hasta chistes de que uno iba a una fiesta y lo primero que preguntaba era cuál es tu signo, ¿cómo si fuera el diario de vida de la persona, pero algo ha pasado en los últimos 10 años o menos que se habla de una astrología un poco más profunda, ¿Crees que hay más información, más conocimiento, cuál es tu percepción?
-Creo que va de la mano con esta “bendita” moda de que las disciplinas alternativas han entrado mucho más potentemente en nuestra conciencia. Así deja de ser tan sencillo vendernos un producto tan barato y superficial y que nosotros lo traguemos. Cada vez las personas se dan más cuenta que no basta con que te digan: mensaje para la semana de los Tauro. Lo que sucede es que al analizar los 12 signos del zodiaco lo único que se está haciendo es analizar 1 sola variable, la posición del sol en el momento de tu nacimiento. Sin ni siquiera percatarnos de que somos parte de un Todo. Nosotros tenemos los 12 signos del zodiaco dentro, por lo tanto, es una interpretación bastante nimia. De hecho, hay tres signos que son claves que son el sol, la luna y ascendente. La astrología empieza a ser para la gente mucho más profunda y en eso llegamos a Carl Jung con su teoría de los arquetipos humanos, donde uno se da cuenta que tenemos cada cual diversas proporciones de los conglomerados astrológicos y que somos nosotros quienes ocupemos las herramientas a nuestro favor, los que vamos a crear que este fin de semana te vaya bien o no. Es lo que llamo la diferencia entre la astrología clásica y la astrología evolutiva.

¿Cuál es la diferencia?
-La versión clásica te deja bastante claro en la lectura, sin decírtelo tácitamente que tú no eres el dueño de lo que te vaya o no a pasar, no tienes casi injerencia, eres como una veleta que va sorteando escollos, lo predictivo. Y uno ahí se pregunta ¿y yo cómo entro en esto?

Uno se transforma en una víctima de la existencia…
-Víctima de un sistema, estás predeterminado, yo siempre he aclarado ese concepto, no estamos predeterminados, estamos influenciados y eso es muy distinto. En cambio, la astrología evolutiva pretende darte las herramientas para que tú seas quien crea esa realidad que quieres habitar y te entrega puntos y tips de cómo dirigir tus esfuerzos. Entonces, acá encuentras el ascendente, que es uno de tus puntos cruciales a desarrollar en tu vida; el nodo norte, trata de darle una vuelta por este lado, acá vibras de otra manera, te doy la herramienta y tu vez qué es lo que haces, no pasará nada que tú no quieres que pase.

Se transforma en una invitación para trascender el mapa
-Tu palabra es perfecta, porque el radix astrológico es un mapa, un mapa de tu vida. Imaginemos que el mapa es el mismo para dos personas, ese mapa va a identificar a dos personas como iguales no, no, significa que esas dos personas tienen misiones similares y por lo tanto, si la misión de dos personas es subir el monte Fuji de Japón en su vida, uno lo hará a los quince y el otro a los treinta y cinco, los caminos los eliges tú, por eso te invita a trascender tu diagrama y alcanzar tu evolución en esta Tierra. ¿Soy yo el que soy capaz de crear una nueva realidad para mí? Exactamente.

¿Cuándo se provoca este cambio, este quiebre de mirada?, ¿fue una escuela, una corriente?
-La mirada clásica tiene que ver con la no consideración de Urano, Neptuno y Plutón, en eso se basa, porque no acepta la existencia de planetas que no pueden ser vistos a simple vista. Cuando se consideran estos planetas surgen astrologías con otro prisma como la kármica, sicológica, humanista, evolutiva y clásica. La evolutiva se sostiene en la reinterpretación de teorías Junguianas, por eso es más sicológico y evolutivo. Qué es lo que sostiene Jung finalmente: “el individuo está influenciado por su entorno, no está condicionado por la genética”. El entorno donde ponga al individuo generará tendencias en su comportamiento. Entonces la astrología dice: usted tiene arquetipos y dependiendo de su entorno usted lo desarrolla. No es lo mismo una persona a las cinco de la tarde en el invierno, que a las cinco de la tarde en verano. Actuamos de manera distinta.

¿Por qué crees que los planetas nos afectan?
-Has astros que nos afectan directamente. Los egipcios estudiaban el Sol, y se dieron cuenta de la importancia en nuestras vidas. Ante la ausencia de Sol vemos grandes ciudades como Estocolmo, Seattle con el mayor índice de depresión y suicidio en el mundo por ausencia de Sol. Ningún misterio para nadie. Luego tenemos la Luna, vemos que cuando hay Luna llena influye en nuestro comportamiento, los pescadores saben que el mar se pone bravo. Entonces uno empieza a hacer el siguiente vínculo, las tradiciones ancestrales nos dicen que la luna y el sol significan tal o cual. Son fuerzas energéticas que influyen en nuestra Tierra. ¿Qué pasa con el resto?, ¿si le pasa algo a Neptuno, que me podría pasar a mí? Neptuno está en una órbita concentra en torno al Sol, si algo le pasa a Neptuno si sale de su órbita, le afectará a su planeta cercano que es Urano, si se afecta Urano, le afecta a Saturno, luego Venus, luego Marte, Tierra. Por eso se llama Sistema. Desde la ciencia, Neptuno fue descubierto por cálculos matemáticos. Aquí debería haber fuerzas gravitatorias que hacen que se produzca la existencia de Neptuno. Ahí uno entiende que hay fuerzas en el Universo que están involucradas unas con otras.

En los últimos años también han aparecidos planetoides, no sé cómo llamarlos exactamente, que nos afectan, pienso en Quirón, en Lilith…, ¿podrían aparecer más que están ahí y no son estudiados?
-Curiosamente la mitología griega sí lo había mencionado, Plutón han dicho que es planetoide, pero no es tal, aparece Ceres, que es Deméter en la mitología griega, aparece Quirón que es otro asteroide con órbita conocida y Lilith que es un punto matemático. Quirón es la herida sicológica que uno presenta desde su nacimiento, puede tener que repercutir con nuestra infancia, cual es la herida del pasado que todavía duele y no sana. Desde la mitología griega está explicado perfecto (información detallada en el libro). Hoy por los movimientos feministas han puesto de moda a Lilith, porque representa la primera mujer de Adán, antes de Eva, el arquetipo de no estar dispuesta a mantener condescendencia con el mundo machista creado. Ambas son heridas sicológicas que tienen distintas génesis.

¿Cómo recomiendas interpretar la carta astral o acercarse a esa información? He conocido de muchos casos donde los consultantes quedan paralizados y asustados por lecturas o interpretaciones categóricas.
-Para mí lo más sagrado es tener precaución al momento de transmitir la información que la carta natal te está entregando, porque no es lo mismo que yo diga: veo a venus en la casa 7 y tienes una seria tendencia a ponerte en pareja porque las expectativas las buscas afuera y has sido un fracaso tu vida de pareja. No es lo mismo que decirle, antes de amar a una persona, no te has preguntado que pasa contigo mismo, que haces para trabajar tu amor propio, cambias el foco de atención y la atención al trabajar su amor propio va a poder trabajar y sanar inmediatamente su casa 7. De hecho mi metodología no es que las casas de la carta se tengan que leer en orden de la 1 a la 12, porque son híbridos que te muestran el camino y puede ser el tema más importante de la persona esté en un lugar y la consecuencia esté en otra. Mi metodología es descubrir cuál es la raíz del consecuente. La persona tiene que irse de mi consulta entendiéndolo para poder tener las herramientas y solucionarlas.

¿Hay edades que serían óptimas para consultar una carta astral?
-Para la sicología están los ciclos de los septenios, uno de los mejores ciclos es de los 21 a los 28, la persona tiene un leve bagaje de sí misma y la opción de hacerse cargo de su propia vida. A los 29 viene el retorno de Saturno, si no se hizo un trabajo previo la pasamos más mal, pero no es un decreto no tener conciencia. Luego de 30 a 38 te topas con persona que tienen un nuevo punch y quieren enfrentar el ciclo de otra manera. Antiguamente me preguntaban que si yo atendía tanta gente era porque mucha gente tiene problemas ¡Y no!, es un camino para conocerse, es saber más de uno mismo, no es necesario tener problemas para poder consultar tu carta astral. Contacto: www.astroenergía.cl Instagram: ASTROENERGIA

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