Pop chileno: la reivindicación de las letras

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Por Valentina Gutiérrez
Terapeuta holística
IG :@Vale_terapeuta

Desde hace bastantes años, el pop chileno ha estado en la escena musical dando que hablar internacionalmente. Destacado por sus estéticas innovadoras o letras, van más allá de canciones pegajosas que pretenden ser un hit momentáneo, al contrario, por lo que conocemos mundialmente del género presentan narraciones con contenido que calan en los huesos y te piden un “stop” a tu momento diario, ambicionando entregar reflexión. Sin duda nuestra larga y angosta isla detrás de la cordillera está entregando harto material honesto y real para el mundo.

Flor de Rap & Denise Rosenthal  «Bailalo, Mujer»

 

Entendiendo al Pop como la música que mezcla distintos ritmos para, en una estructura fácil, llegar a un público masivo. Ahora, no por eso debiera quedarse en mensajes superfluos, si no que es un buen vehículo de expresión para tópicos como: la aceptación a nosotr@s mism@s, la depresión, discriminación por género, raza, el cuerpo físico o temas de contingencia política. Actualmente se despega mirando hacia afuera, sin timidez, sin tapujos dejando atrás al rock y ganando casi todo el terreno nacional e internacional.
De forma inteligente los/las cantantes presentan puntos de vistas que no son meros repasos o himnos, si no que muestran al oyente realidades que no están lejos de la nuestra, buscando que abramos los ojos ante las vulneraciones que reciben nuestros pares o entregarnos experiencias profundas del ser. Bajo el también llamado ritmo plástico, ha surgido la denuncia, un alzamiento, un detonante de discusiones constructivas que nos aportan al crecimiento, enriquecen la conversación y afinan el ojo crítico.
Desde este nuevo pop, rico en contenido, se desprende la música asociada al activismo femenino que es el que actualmente más destaca por su empoderamiento, libertad de expresión y respeto por las diversidades. Sin duda, lo que más da que hablar es la autoridad de la mujer chilena que no tiene miedo a críticas o hablar de temas tabú, se desenvuelve ante el mundo segura, orgullosa de sus dones y con belleza interior innata junto a un razonamiento profundo de su existencia.
Es curioso ver cómo los mensajes de las canciones se mimetizan disfrazadas de un sonido bien elaborado para decirnos “¡Hey chica, despierta!” “tengamos más respeto entre nosotras” o “¡cree en ti!” sacándonos de las ilusiones separatistas de los ritmos que delimitan géneros para cierto tipo de edades tendencias o gustos. Porque, precisamente parte de la trampa (y siempre termino hablando de ello) es encasillarnos en algún sitio. Qué importante es darnos la chance de escuchar algo nuevo saliendo de nuestra zona de comodidad para abrirnos a mensajes y recados entrelíneas que nos da el mundo. Entre esos habituales prejuicios podríamos rehuir de este “poperío” contestatario femenino que rompe estructuras, libera cadenas y desajusta la pseudo verdad para hacernos pensar un poco más allá.

Francisca Valenzuela «La Fortaleza»

 

El llamado espacio “mainstream” (corriente-tendencia mayoritaria) tiene argumentos sólidos desde lo femenino. El romance, la sexualidad, la descarga de las rabias se transparenta para hacernos cantar, bailar y celebrar la existencia de nosotras, sólo basta con dejarnos llevar e ir conociendo las distintas colaboraciones que hoy se muestran en las plataformas.
Entre las exponentes de los últimos años quiero destacar un par de canciones que están llenas de fuerza con mensajes claros a la unión, la introspección, resiliencia y empoderamiento:

Kany García, Mont Laferte «Se portaba mal»